Río de Janeiro, 3 may (EFE).- El defensor brasileño Miranda, del Sao Paulo, culpó hoy al mal estado de la cancha por el empate sin goles en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, en partido jugado el miércoles pasado en casa del Nacional uruguayo, y aseguró que su equipo ganará el de vuelta, el 7 de mayo.
"Era difícil tocar la pelota allá y el partido acabó un poco cortado. Aquí, en un campo bueno como el del (estadio) Morumbí, nos vamos a crecer", afirmó el jugador en declaraciones a la web oficial del club paulista.
Miranda relató que el césped del estadio Parque Central de Montevideo era muy irregular y la cancha era pequeña en comparación a la del Morumbí.
El zaguero también comentó que jugando en casa, el equipo debe ser "más agresivo".
El entrenador del Sao Paulo, Muricy Ramalho, en declaraciones a medios locales tras el entrenamiento de hoy, aseveró que espera un partido "duro", por lo que su equipo "se debe concentrar".
Ramalho no quiso mostrar sus cartas y no adelantó la posible alineación para el compromiso de vuelta, que definirá un bolero para los cuartos de final de la Libertadores.
El Sao Paulo necesita una victoria para conseguir el billete para cuartos.
Al Nacional le valdría un empate con goles, debido al mayor valor de los tantos fuera de casa en caso de empate.
En lo que va de la competición, el Sao Paulo ha saldado con victoria sus tres compromisos en casa durante la fase de grupos.



