Se tardará un mes en organizar la reunión que probablemente selle el destino del presidente de la FIA, Max Mosley.
Un portavoz del órgano de gobierno ha confirmado el plazo aproximado que tardarán en hacer los preparativos para desplazar a los 222 delegados de la FIA a París y acomodarlos para que puedan decidir el futuro de Mosley tras el escándalo sexual.
Algunas estimaciones calculan que el coste de la reunión será de unos 2 millones de dólares.
Los apoyos de Mosley siguen desapareciendo, ya que el viernes por la tarde, el presidente de la federación automovilista de Holanda indicaba cuál iba a ser su voto en París.
El presidente de la KNAF (Knac Nationale Autosport Federatie), Arie Ruitenbeek, declaró a la BBC: "Iremos y votaremos para que dimita."
También el viernes, el British Sport Industry Group también comentaba el comportamiento de Mosley.
"No hay duda de que no es adecuado que siga en nuestra industria y pido su dimisión inmediata," declaraba el presidente Nick Keller.


