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CSKA Moscú-Maccabi Tel Aviv, una final de lujo para la Euroliga

dom 04 may, 03:10 PM


MADRID (AFP) - Como en 2006, el CSKA Moscú y el Maccabi Tel Aviv se enfrentan este domingo en Madrid en la final de la Euroliga de baloncesto, un prestigioso duelo que el club ruso afronta esta vez como favorito.

Hace dos años, el Maccabi aún era todopoderoso y, en la 'Final Four' de Praga, aspiraba a su tercer título consecutivo para alcanzar la leyenda del Jugoplastika Split. Hasta que el CSKA, tras varios intentos en vano, puso fin a los sueños de los israelíes, alcanzándoles con un quinto título, el primero que conquistaba en 35 años.

Esa rebelión se confirmó después porque el equipo de Moscú volvió a jugar la final en 2007, quedándose a tan sólo dos puntos de la victoria ante el Panathinaikos en Atenas, mientras el Maccabi se despedía en cuartos de final, después de perder a casi todas sus estrellas al comienzo de la temporada.

También este año el CSKA, que juega su sexta 'final a cuatro' seguida, parece mucho más sólido que el Maccabi, que se metió en la final pero encuentra mucha resistencia en su propio campeonato, en el que solía reinar como monarca absoluto. "En Praga nos sorprendieron, espero que la historia se repita pero esta vez al revés", decía Derrick Sharp, héroe del Maccabi en semifinales contra el Siena, que no duda en dejar el papel de favorito al CSKA.

"¿Favorito o no? Bueno, es un debate de la prensa y de la afición. Nosotros sólo nos concentramos en lo que tenemos que hacer", dice el entrenador de los rusos, el italiano Ettore Messina, que este domingo dirigirá nada menos que su octava final en once temporadas y la tercera con el CSKA. Ese dato es sólo un indicio del lujo que rodea a esta final del cincuentenario, el desenlace soñado para muchos de una temporada marcada por las eliminaciones prematuras de Panathinaikos y Real Madrid.

Los dos finalistas luchan para convertirse, con su sexto título, en el segundo equipo con más títulos de la historia de la competición, por detrás del Real Madrid (8). Los israelíes disputan su final número 14 y los rusos la 11. "Para la imagen de marca de la Euroliga, no podríamos haber encontrado un partido mejor. Es la final ideal", dice Messina. "Será un partido apasionante visto en el mundo entero. Los únicos que tendrán dolor de cabeza y un nudo en el estómago el domingo seremos Zvi (Sherf, entrenador del Maccabi) y yo".

"Es un clásico y va a ser una locura", dice el griego del CSKA Theodores Papaloukas. "El Maccabi contará como de costumbre con el apoyo de miles de hinchas pero, si nos metemos en el partido, podrían ser ellos quienes sufran la presión", añade. "Estoy de acuerdo con Papaloukas. Esta final es un superclásico entre dos grandes equipos y dos grandes clubes", dice Zvi Sherf. "En cuanto a los aficionados, es verdad que tenemos más que nadie y estamos orgullosos. Pero nuesto equipo es lo bastante competitivo como para ganar, a pesar de todas las críticas que hemos escuchado esta temporada".