Barcelona, 5 feb (EFE).- El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, ha dicho esta noche que le "halaga" que haya gente que vea en él un político en potencia, pero ha asegurado que no tiene previsto dedicarse a esta labor, aunque una vez más se ha movido en la ambigüedad.
Además, ha subrayado que en ningún caso ha utilizado el club como trampolín para hacerse visible en el ámbito de la política. "Ser presidente del Barça es un sentimiento muy profundo, y también comporta defender los derechos y libertades de nuestro país (Cataluña)", destacó Laporta en el programa '59 segundos' de 'La 2', transmitido para el circuito catalán.
Durante el programa, los invitados le han preguntando insistentemente acerca de sus planes y si estos estarán vinculados a la política, cuestiones para las cuales tuvo una respuesta contundente: "Cuando deje de ser presidente, volveré a mi despacho de abogado".
"No sé por qué mucha gente dice que me dedicaré a la política. No tengo previsto entrar en este campo. Cuando acabe mi mandato no sé qué haré. Aunque me halaga que haya gente que valore esta posibilidad. La política es muy compleja y los políticos son gente muy preparada y con voluntad de servicio", apuntó.
Desde la proclamación como presidente del FC Barcelona (junio del 2003), Laporta no ha disimulado ni rehusado sus simpatías con el discurso político, así como su aproximación a miembros de los partidos nacionalistas catalanes (CiU y ERC).
Esta proximidad le ha valido más de una crítica, no sólo en el ámbito de la política, sino en el propio barcelonismo, pues se le ha tildado de poco transparente por utilizar el Barça como trampolín para un objetivo político, aunque nunca proclamado por el propio presidente.
La última ocasión en la que una actuación de Laporta ha suscitado una marea de críticas fue hace unas semanas cuando asistió a una conferencia de Joan Ridao, candidato de ERC en las elecciones generales, en la que la formación republicana expuso un esbozo de su programa electoral, justo el día en el que el Barça jugaba en Villarreal.
Con CiU, Laporta ha tenido más presencia mediática, después de los numerosos encuentros que ha mantenido públicamente con Artur Mas, presidente de la federación nacionalista.
El más sonado fue a tres días del cierre de la campaña del 2006, cuando ambos posaron para la prensa en una cafetería de la Rambla de Catalunya. Aquel encuentro motivó que el PSC también reclamase una fotografía para su candidato, Jose Montilla, actual presidente de la Generalitat.
En aquellas fechas, Artur Mas se había posicionado públicamente contra la posibilidad de que Laporta fuese inhabilitado por no haber convocado las elecciones a la presidencia del Barça cuando así lo dictaban los estatutos (finalmente un juez le obligó a llamar a los socios a las urnas de "manera inmediata") y después de darle la firma, cuando era candidato a la reelección aquel verano del 2006.
Pero, quizá, el momento que más ha dado que hablar por un discurso de Laporta en el ámbito político fue cuando lanzó una crítica contundente contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de quien dijo que se sentía muy decepcionado y un "pelín arrepentido" por haberle ofrecido la Copa de Europa que el Barça ganó en París en mayo del 2006.
"Me creí que era un ferviente defensor del Estado plurinacional y no hemos avanzado nada en eso", señaló a finales de septiembre del año pasado en una entrevista en la Cadena SER, donde se refirió a los problemas con los trenes de cercanías en Barcelona, la gestión del aeropuerto de Barcelona y el apagón en la Ciudad Condal el pasado verano.
Joan Laporta ha participado por primera vez en un debate desde que inició su mandato en el Barça (junio del 2003). El espacio televisivo se ha llevado a cabo en el aula magna de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, y han intervenido los periodistas Pilar Rahola, Vicent Sanchis, Josep Maria Ureta, Santi Nolla y Joan Vehils, y la abogada Magda Oranich.



