Sarajevo, 5 sep (EFE).- El fútbol bosnio ha estado lastrado por constantes turbulencias debido a múltiples escándalos y su selección nunca ha estado en la fase final de una gran competición desde su independencia de la antigua Yugoslavia a pesar de contar con indudables talentos.
Bosnia fue el escenario de una cruenta guerra civil que duró tres años y medio, entre 1992 y 1995. Al final del conflicto emergió un país desunido, dividido por líneas étnicas y religiosas.
Eso también ha tenido un impacto en el mundo del fútbol, en el que la mayoría de los aficionados bosnio-croatas y serbo-croatas prefieren apoyar a Croacia y Serbia antes que a la selección de su país.
Uno de los aspectos más polémicos del balompié bosnio es su competición liguera, la Premijer Liga, en la que reina la corrupción, según la opinión generalizada.
La percepción de numerosos analistas es que la liga bosnia se ha convertido en un "territorio comanche" en la que los partidos se arreglan bajo el control de las casas de apuestas.
Al mismo tiempo, las sospechas sobre los arbitrajes y la conducta poco cívica de los aficionados ensucian también la imagen del fútbol nacional.
Quienes critican los supuestos apaños echan mano de una estadística sorprendentemente regular en el mundo del fútbol. En la pasada temporada, de los 240 partidos en la Premijer Liga, los locales lograron 191 victorias por 25 triunfos visitantes.
Quitando las 12 derrotas caseras sufridas por el colista Zepce, quedaron sólo 13 partidos "normales" en la que los anfitriones acabaron perdiendo.
Al final de la pasada temporada, el tema de la supuesta corrupción en el campeonato bosnio llegó incluso al Parlamento, cuando el diputado socialista Nermin Niksic apeló a las autoridades de la república para que informaran por escrito a la UEFA sobre las irregularidades en la Premijer Liga.
"La UEFA debe saber lo que sucede en el fútbol (bosnio). Esto no es una interferencia política en el fútbol, sino una evidente implicación del crimen en el deporte, algo sobre lo que existen testimonios", expresó Niksic el pasado mes de mayo.
La selección sólo estuvo en una ocasión, en las eliminatorias para la Eurocopa del 2004, cerca de clasificarse para una fase final. Obligada a ganar a Dinamarca en la última jornada en Sarajevo, sólo logró un empate a uno y finalizó cuarta.
Los balcánicos coincidieron con España en la clasificación para el Mundial del 2006, cosechando un empate en ambos encuentros, pero una derrota por la mínima ante Serbia y Montenegro les cerró la puerta de la fase final en el Mundial de Alemania.
La buena campaña camino a Alemania fue el canto del cisne del fútbol bosnio, ya que en las eliminatorias para la reciente Eurocopa el equipo cosechó varios resultados negativos, incluidas derrotas ante equipos inferiores como Hungría en casa y el empate con Moldovia en Chisinau.
La Federación destituyó entonces a Sliskovic, contratando al veterano Fuad Muzurovic, pero pronto estalló una protesta de los internacionales, de los que 13 se negaron a defender los colores del país.
Tras llevar a cabo una reconstrucción profunda del equipo, Muzurovic encadenó tres victorias ante Noruega, Turquía y Malta, pero vivió un amargo reencuentro con la realidad cuando su equipo volvió a perder ante Hungría y Grecia.
En la pasada primavera la Federación nombró seleccionador al ex jugador de la Real Sociedad y Barcelona Meho Kodro, que duró muy poco en el banquillo, al discrepar con los directivos sobre el amistoso contra Irán, mal organizado y previsto para una fecha poco adecuada en la opinión del antiguo delantero.
Los líderes del fútbol bosnio respondieron echando a Kodro, sustituyéndolo después de una gran polémica por el carismático Miroslav Blazevic.
El bosnio-croata de 73 años, quien trabajó con mucho éxito al frente de Croacia entre el 1994 y el 2000, aceptó gustosamente el nuevo y quizás último reto de su dilatada carrera.
No le desmoralizó ni siquiera la oposición de una parte de los directivos y seguidores bosnio-musulmanes, que constituyen la mayoría de la afición de la selección bosnia, visto que los serbo-bosnios van con Serbia y los bosnio-croatas con Croacia.
En su debut, Blazevic perdió ante la Bulgaria de Dimitar Berbatov por 1-2, aunque su equipo presentó rachas de buen fútbol.
La polémica sigue ensombreciendo al equipo con la baja de Sasa Papac, al negarse el jugador del Rangers a acudir a la convocatoria, alegando que se había retirado del fútbol internacional.




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