Eurocopa 2008 - Pues miren, al final lo han conseguido

Eurosport - mié 06 feb 23:04:00 2008

Mientras la selección prepara la Eurocopa, la afición recibe al seleccionador con gritos críticos y joviales chanzas adolescentes. A estas críticas se suma la prensa, las cadenas de televisión, la Federación y es posible que pronto lo haga la Curia Vaticana.

FOOTBALL 2008 Euro Spain España Luis Aragones Aragonés - 0

¿Saben una cosa? Nunca he sido muy partidario de Luis Aragonés. Siempre he respetado su persona por ser quien ha sido en el Club de mis amores, pero nunca he tenido especial simpatía por su personaje (y me temo que ambos no coincide al 100%). Admiro lo que ha hecho por el Atleti, figuraría en cualquier lista de grandes hombres del club que me hicieran firmar, ese salto batracio tras marcar un gol de falta en la final de Bruselas es algo que puedo ver cuando cierro los ojos, y no es algo que me pase con muchas cosas. Y aún así, nunca he sido yo muy de Luis Aragonés.

De Luis me han molestado muchas veces las formas, los modos, los mensajes encriptados y algo bravucones. No me ha gustado que diga que se va de un sitio del que luego no se va, no me gustan sus maneras broncas. No me pareció excesivamente grave lo que le dijo en su momento a Reyes sobre Henry (cuando pienso ahora que le decía a Reyes que se creyera mejor que Henry no sé si pensar que es un motivador utópico, un miope sin solución o un padrazo), pero me disgustó sobremanera la forma en la que abordó el tema en la rueda de prensa posterior, hablando de ingleses persiguiendo esclavos. Luis ha dicho cosas que nos han abochornado a muchos, ha hecho comentarios que se podía haber ahorrado, ha mantenido posturas que, de haber sido el que suscribe un ser próximo a Luis, le hubiera desaconsejado vivamente.

Como entrenador tampoco es Luis alguien que me haya gustado excesivamente. Me refiero a algunas decisiones que ha tomado dirigiendo al Atleti, elecciones erróneas en mi opinión: a veces ha dado la sensación de pretender demostrarle al mundo que él sabía más que el resto y por ello hacía lo que le apetecía, en contra de la lógica y del buen sentido; otras veces parecían delirios de entrenador estrella. Luis como entrenador ha hecho cosas que yo nunca hubiera hecho, pero eso tampoco quiere decir nada visto que yo de esto sé bastante poco y él debe saber bastante.

Luis es ahora el seleccionador nacional, el entrenador de la selección española, ese equipo que juega con mucha menos frecuencia que nuestros clubes y al que prestamos mucha menos atención que en otros países. Ese equipo que viste de rojo y que juega cada vez en un estadio distinto, con gradas que pitan a algunos jugadores de ese equipo, local por un día, quizás porque pertenece a la plantilla del equipo rival, quizás porque un día le hizo una entrada fea a un jugador del equipo local, quizás porque el jugador pitado cae gordo, bien por ser malo, o bueno, o feo, o guapo, o llevar el pelo teñido o por hacer anuncios. La selección suele jugar nada más que regular, en los campeonatos suele hacerlo nada más que regular y con ella nos identificamos, en la inmensa mayoría, sólo a medias. Miramos con cariño cómo juegan los de nuestro equipo, sacamos los defectos de los jugadores del equipo rival y nos alegramos más por los goles de algunos de los jugadores que por los goles de otros. Así somos por aquí, oiga, así somos por aquí y no vale de nada negarlo y si esto se lo explicas a un inglés o a un francés o a un italiano, como en el chiste, sólo lo entenderían a medias.

Desde que Luis Aragonés es seleccionador nacional hay barra libre para meterse con Luis. Luis es malo, Luis está mayor, Luis es poco educado. Y en bastantes de estas cosas no le falta razón a la gente, que, envalentonada por los medios (ayer mismo, por Manu Carreño), va más allá. Luis se rasca una barbaridad, Luis dice y tal al final de las frases, Luis nunca ha ganado nada, Luis juega al bingo que se las pela. Y lo peor de todo: Luis no lleva a Raúl y eso equivale a quitar el castillo, el león y la granada del escudo patrio, equivale a quitar el arroz de la nacional paella, equivale a torear toros mecánicos de esos de los rodeos de bar, equivale a admitir que eso de que como en España no se come en ningún lado no es necesariamente una verdad absoluta, y esto último no tiene perdón. La culpa es de Luis, Luis es un problema. A por Luis, que se rasca en las ruedas de prensa, a por Luis, pongamos a otro aunque le irrite, pongamos a otro a jugar la Eurocopa a la que él llevo al equipo con mayor o menor fortuna, cambiemos a Luis por un tipo que se afeite mejor y lleve a Raúl, cambiemos a Luis y de paso acabemos con el problema del trasvase del Ebro, con el de los fueros navarros, con el éxodo rural y limpiemos la memoria del cura Merino, el Empecinado, Curro Jiménez y el Algarrobo.

Luis, que es historia viva del Atleti aunque se afeite poco y se rasque mucho, volvió un día al Club a pesar de estar en segunda porque se le necesitaba y lo sabía. Otro día abroncó a un árbitro por pisar el escudo de Atleti. Estas cosas a uno, que es tonto como todos bien saben ya, le llegan. Ahora, cuando uno ve a Luis rodeado por la vociferante jauría de medios y aficionados, uno siente la llamada del clan. Luis no es santo de mi devoción, pero es de los nuestros. Luis no será posiblemente el mejor seleccionador de la historia, pero a lo que se está haciendo con él simplemente no hay derecho. Si se quiso prescindir de Luis hubo ocasiones para hacerlo, si se quiere criticar a Luis hay formas más elegantes de hacerlo, si se quiere reivindicar la presencia de un jugador (que a esto tiene todo el derecho del mundo todo el que quiera hacerlo, faltaría más) hay formas menos dañinas, más inteligentes y más educadas. Luego nos quejaremos de que la selección no llega a nada pero a mi me sería complicado jugar tranquilo viendo que mis propios aficionados reclaman que no sea yo quien juegue.

Yo, que nunca he sido muy de Luis y he prestado a la selección el poco caso que todos, siento de repente un fuerte anhelo de victoria de la roja, que es como llaman ahora a la selección y a mi me hace mucha risa. Por arte de magia me he convertido en luisista y seleccionista (aunque no sé si esto último es una vertiente ultra del darwinismo), y no sé si es por defender a estos dos o por llevar la contraria a los medios que tanto se meten con Luis, o a la Federación que le hace la vida imposible, o a los aficionados que le reciben con cánticos desafiantes con los que no reciben a los equipos rivales por estar ocupados haciendo cola en el túnel de lavado. No creo que llegue al extremo de comprarme una boina y un bombo, ni de dar cortes de manga a los vecinos anti-luisistas, ni de tocar una bocina de esas largas que molestan a las señoras cada vez que Luis se rasque; yo tengo otro estilo, más trasnochado, eso sí, pero otro estilo.

No sé qué ha sido, no lo sé, pero, miren, al final lo han conseguido: ojalá gane España la Eurocopa y sea gracias a Luis Aragonés. Ojalá.

Carlos Fuentes / Eurosport