Quedan 20 días, uno menos si el encuentro inaugural del campeonato ante el Córdoba se adelanta al sábado 25, para que el Celta se reencuentre con la competición oficial e inicie la lucha por recuperar su puesto perdido en Primera división, su único objetivo deportivo hasta junio de 2008.
Mes y medio ha transcurrido desde el descenso y el club sigue sin transmitir buenas vibraciones más allá de que gane o pierda sus bolos de verano. La plantilla con la que Stoichkov trabaja desde mediados de julio tiene la entidad suficiente para ascender, pero en Vigo casi nadie duda que en las tres próximas semanas se marcharán jugadores que han sido muy importantes y que están buscando una salida para no tener que competir en Segunda.
El vestuario céltico está lleno de interrogantes. Y es que hasta siete futbolistas (Nené, Baiano, Angel, Oubiña, Contreras, Lequi y Placente) pueden cambiar de club con la duda de si Roberto Souza tendrá que ser nuevamente cedido por su condición de extracomunitario. Ramón Martínez y Hristo Stoichkov, responsables máximos del área deportiva, apenas han podido fichar a Zanev, Peña y Rubén en lo que llevamos de verano y aunque seguro que están trabajando en la sombra, el protagonismo es para los traspasos más que para esos fichajes absolutamente imprescindibles para acabar la temporada 2007/08 entre los primeros.
Lo sucedido en el anterior descenso no puede servir como referencia. En el verano de 2003, el Celta traspasó a muy pocos días de que se alzara el telón liguero a Jesuli, Velasco, Edú o Juanfran. Los Sava, Vryzas, Sánchez y demás fichajes de última hora se tuvieron que adaptar jugando partidos oficiales. Intentar repetir aquella experiencia no sería más que una temeridad.


