PEKÍN (AFP) - Un año antes de los Juegos Olímpicos, China parece bien preparada para una organización impecable y ya está lista para celebrar eventos deportivos de prueba en los estadios recién construidos para detectar y superar las eventuales dificultades.
Más que un simple acontecimiento deportivo, Pekín-2008 será para este país una ocasión única para mostrarse resplandeciente ante el mundo entero, para asentar su prestigio de nueva potencia económica del planeta y de actor internacional ineludible.
"Organizar los Juegos con éxito equivaldrá a confirmar su potencia internacional y su influencia", subrayaba no hace mucho Liu Qi, jefe del comité organizador chino y miembro de la oficina política del partido comunista en el poder.
Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), opinó que China va camino de organizar unos Juegos "perfectos" a pesar de problemas por resolver como la contaminación de la capital o su insoportable tráfico rodado.
Las obras de construcción de las 31 sedes olímpicas han terminado o van a terminar en los plazos previstos, según los organizadores.
Los habitantes de la ciudad han visto surgir en un tiempo récord estadios modernos, como el más emblématico de los Juegos, el estadio nacional conocido ya como 'nido de pájaro' por la maraña de estructuras de hormigón y acero con que culmina.
El centro acuático nacional también se ha ganado un apodo, el 'cubo de agua', por la forma en que ha sido concebido, de plástico azul y con apariencia de estar hecho de burbujas de agua.
China ha establecido nuevos criterios olímpicos irreprochables, según Steven Roush, del comité estadounidense. "Los Juegos de 2008 podrían ser los más magníficos organizados jamás", pronosticó.
Del 8 al 24 de agosto de 2008, más de 10.500 atletas de 205 comités nacionales se enfrentarán en las 28 disciplinas olímpicas.
En los anteriores Juegos, Atenas-2004, Estados Unidos acabó en lo alto del tablero de medallas de oro, con un total de 36, por delante de China y Rusia (32 y 27 respectivamente). Para Steven Roush, esta vez también habrá que contar con esos dos países.
En espera de la gran cita, China ha previsto una serie de 40 competiciones-test (carreras ciclistas, lucha, hockey, voleiplaya) para ultimar detalles.
Su capital también tiene que ajustar ciertas cosas para mejorar la imagen de los chinos en el extranjero. Para su problema de contaminación, piensa prohibir la circulación de un millón de autos antes de los Juegos.
Para los problemas de conducta cívica, ha lanzado campañas educativas contra la costumbre de escupir por la calle, para promover la sonrisa y la amabilidad con los visitantes y para erradicar la mala costumbre de no hacer fila.
Y es que en cuanto tiene que ver con imagen y relaciones públicas, las autoridades tienen mucho trabajo por delante en el ámbito político y diplomático. Los Juegos se han convertido en objetivo favorito de los defensores de los derechos humanos, tanto en Sudán como en China.
La actriz Mia Farrow, embajadora de buena voluntad de UNICEF, no dudó en llamar al boicot de unos "juegos genocidas" refiriéndose a Darfur, la provincia de Sudán asolada por la guerra civil desde 2003, para denunciar el apoyo de China el régimen sudanés.
El COI se toma con calma todos esos ataques contra China, convencido de que los Juegos no pueden sino mejorar las cosas en el país anfitrión. Jacques Rogge estará el miércoles junto a las autoriades chinas para lanzar la cuenta atrás, un año antes, en la plaza Tian An Men.


