MADRID (Reuters) - El Real Betis apelará ante la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) la sanción a su estadio y la decisión de que no se continúe su partido contra el Athletic de Bilbao, según anunció el club.
La RFEF decidió el martes otorgar al Athletic el partido del sábado, suspendido en el minuto 69 después de que un aficionado local golpeara en la cara al portero visitante, Armando, con una botella arrojada desde la grada. El marcador estaba en ese momento 2-1 a favor de el equipo bilbaíno.
"El Betis no está de acuerdo con las dos resoluciones que se han tomado. Recurrimos al comité de Apelación y luego al de Disciplina Deportiva , y si eso no es suficiente (...) a la justicia ordinaria", aseguró el superior de servicios legales del Betis, Manuel Castaño, durante una rueda de prensa.
"Están discriminando a los clubes andaluces con las clausuras de los estadios. No hacen lo mismo con otros equipos", añadió.
"Además, no hay razón para no continuar el encuentro si Armando ya está recuperado", continuó Castaño.
La RFEF decidió "dar por concluido el partido (...) con el resultado que obraba en el momento de acordarse la suspensión", informó en un comunicado en su página web (www.rfef.es).
Además, determinó que el Betis "será multado con 9.000 euros y tendrá sus instalaciones deportivas cerradas durante dos partidos".
Ambos equipos tenían derecho a apelar la decisión.
El presidente del comité, Alfredo Florez, explicó a Reuters que hubo circunstancias excepcionales que llevaron a las resoluciones y que se había tenido en cuenta el hecho de que los propios simpatizantes del Betis identificaron al agresor.
"Se decidió terminar el partido porque quedaban pocos minutos y el Bilbao ya había hecho sus tres cambios, por lo que tendrían que seguir jugando con 10 hombres y sin portero", indicó Florez.
El botellazo del seguidor del Betis le provocó a Armando un corte bajo el ojo derecho en el que necesitó varios puntos. Los mismos aficionados del equipo sevillano identificaron al agresor, que salió del estadio detenido por la policía.
El hombre, de unos 40 años, ha sido acusado de lesión y desorden público. El lunes salió en libertad bajo fianza.
Tras el episodio, el Betis había pedido jugar los 21 minutos restantes y el Athletic había reclamado sanciones y que se le otorgaran los puntos del partido.
Ambos equipos luchan por evitar el descenso.


