Sevilla, 8 mar (EFE).- El entrenador del Sevilla, Manolo Jiménez, que se mostró hoy muy enfado por las críticas que recibe de la prensa desde que accedió al cargo, también ha destacado que pretende estar aislado de todo ello y centrarse en el "día a día" y en esta ocasión en el partido de mañana ante el Levante.
El técnico sevillano, que ocupó esta campaña el puesto de Juande Ramos al marcharse éste a Tottenham inglés, se enzarzó en un rudo debate con los informadores presentes en la rueda de prensa previa al partido.
"Desde el primer día, ya tenía críticas", ha señalado Jiménez, quien ha añadido que "si ganas, silencio, y si pierdes, a saco a por ti".
"Ya no me sorprende que me critiquen por caer ante el Fenerbahçe. He aprendido a trabajar con esas críticas y no puedo evitarlo, paso olímpicamente. Llevo cuatro meses sin leer un periódico porque desde el primer día se cuestionó mi trabajo y se está dando el nombre de mi sustituto", ha dicho.
Jiménez ha recordado que "hay muchos sevillistas que lloraron el día del Fenerbahçe y por ellos merece la pena darlo todo" y ha incidido en que respeta "a la afición, a los jugadores y al club" y que "sólo por ellos, nunca" se va "a poner de rodillas".
El preparador sevillista ha insistido en que no hace "caso a lo que digan los medios de comunicación, sino sólo a Monchi -director deportivo del club- y a Del Nido -presidente-", quienes "al principio, dijeron que iban a muerte" con él, por lo que "ya no hace falta preguntar más", ha apuntado.
"Me debo a quien se pone la camiseta del Sevilla, no a lo que se diga delante de un micrófono. Jugáis con el resultado porque hace dos semanas todo era muy bonito. Me habéis demostrado desde el primer día que no habéis variado nunca de opinión, a pesar de que el equipo estaba el trece y ha llegado a ser quinto", ha asegurado el técnico dirigiéndose a los periodistas.
Sobre el partido de mañana frente al Levante, Jiménez ha dicho que "será difícil porque la plantilla está fastidiada y cansada tanto física como psicológicamente, pero tratará de ganar un partido difícil ante un equipo que va a venir a encerrarse".
Por este motivo, el técnico pidió "paciencia y no esperar que el partido vaya 3-0 al cuarto de hora", y ha advertido de que "a estas alturas, cualquier derrota es una final perdida".



