Ford S-Max: Más espacioso que deportivo

Eurosport - mar 08 abr 18:51:00 2008

Parecía que todo estaba inventado en el mundo de las cuatro ruedas, pero Ford ha dicho que no. Su nuevo S-Max se sale de la línea de los prácticos monovolúmenes para otorgar a su conductor una sensación deportiva fuera del alcance de estos espaciosos vehículos. Premio para Ford.

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Las iniciativas, la búsqueda de conceptos nuevos, las ideas frescas, son cosas que debían tener premio en la industria automovilística, y en este orden de cosas, Ford, con el S-Max, debía hacer una buena cosecha. Y más en una línea donde otros grandes constructores, como Renault, habían tenido que volver a posiciones más conservadoras tras experimentar con el "Avantime", un deportivo espacioso al que tuvieron que meter en la nevera hasta que la clientela esté más preparada para los nuevos vientos que corren.

Ford ha tomado el camino más difícil. Presentado casi al tiempo que el Galaxy, misma plataforma pero distinto concepto, en vez de optar por sacar una versión del familiar con aire deportivo, suspensiones reforzadas y estética algo mas racing, la marca del óvalo ha decidido crear un coche nuevo, cinco centímetros mas corto y casi ocho más estrecho, para unas medidas totales de 4,76 de largo y 1,88 de ancho, sin renunciar a las bondades de los monovolúmenes, pero con cierto aire deportivo que gusta nada más sentarte a los mandos.

Y es que de lejos se ve que no es un coche espacioso más. La gran cantidad de superficie acristalada es evidente, pero mucho más aún cuando entras al vehículo y lo ves todo. Es increíble. Por si quieres más luz, un doble techo solar te permite disfrutarla, pero la decepción te la llevas cuando intentas buscar la manilla o el botón para abrirlos... porque no se puede. Luz si, aire no.

Nuestra versión llevaba equipada las ya míticas llantas polilobuladas de Ford, de 235 de tamaño, ni más ni menos, con lo que por pocos detalles más que haya el espíritu racing no se lo va a aquitar ya nadie. Pero la deportividad exterior no se queda ahí. La parrilla y la parte delantera es mas que agresiva. La toma de aire debajo de la matrícula es grande y a los lados tiene una especia de branquias que se acentúan aún más encima de los pasos de rueda del eje delantero.

La línea, más baja de lo normal en un monovolúmen, es debido a una suspensiones algo más rebajadas que en su compañero de familia Galaxy, aunque debido a los más de 1.700 kilos del "bicho", sigue sin otorgar al conductor la sensación total de deportividad ansiada, ya que algún balanceo si que se cuela en el habitáculo, aunque la carretera no sea muy revirada o no haya excesivos baches.

Pese a ser un monovolumen, es evidente, en mucho casos no da la sensación de serle debido a la agilidad y confort de marcha. Una vez dentro, esto lo vez, sin ir más lejos, por unos asientos que sujetan un montón, y cómodos hasta decir basta. La tapicería de cuero que equipaba nuestra unidad tenía un tacto exquisito. Las tres plazas centrales son una auténtica maravilla, con un espacio muy difícil de igualar.

Por 750 euros puedes "achicar" el maletero con dos asientos más, de fácil instalación -hasta yo pude hacerlo- y que cuando no los quieres utilizables se esconden, cual contorsionistas, en el piso del maletero, sin robar espacio al equipaje. Algo casi increíble. Pero aunque utilices las siete plazas aún tendrás sitio para llevar un montón de casos. Vamos, que este S-Max más parece la "caja mágica" que otra cosa.

A los mandos se respira calidad. El volante es correcto, aunque sólo regulable en altura. La información es apropiada y bien dispuesta, y la consola central, en gris metalizado, con la iluminación en naranja casi rojo, es más que atractiva. El volante acapara muchos, demasiados para mi gusto, mandos para controlar todo tipo de instrumentos, desde el sistema de audio hasta el ordenador de a bordo, pasando por el controlador de la velocidad de crucero. Nos gustó, aunque sorprendió al principio, que la palanca de cambios estuviera tan alta, pero en dos minutos habrás apoyado el codo derecho en el reposabrazos central y habrás cogido la medida a las mil maravillas. Por cierto que huecos hay por todas partes. La central es inmensa, pero hay por todas partes, con una guantera de campeonato. El climatizador bizona, otro detalle de "pureza".

En cuanto al motor... pues hay que seguir con la tónica. Mueve el tonelaje del S-Max con soltura, y los 6,5 litros de media consumidos durante la prueba no nos parecen demasiados, aunque no sea súper ahorrador. La versión disfrutada es la TDCi de 140 caballos, más que correcta, gracias a una caja de seis velocidades con la que se complementa a la perfección. A pesar de su corpulencia, enla ciudad este Ford se mueve con más soltura de la que cabía esperar.

La versión Titanium probada, con el propulsor citado, sale por 29.780 euros, algo menos de los antiguos cinco millones de pesetas. Sin embargo, nuestra versión, con las llantas, los faros adaptativos, el control de crucero, la pintura y los asientos de cuero, sube hasta los 33.300 euros. Hay disponible una versión gasolina de 145 caballos en acabado Trend por 26.785 euros. La versión gasolina de 225 caballos está disponible desde 31.705 euros.

Con la mano en el corazón

El único fallo serio de este coche es que el ESP no sea de serie en todas las versiones, y más cuando se fomenta con la estética y la decoración una conducción algo más "alegre" que con un monovolumen normal. Esto, unido a las suspensiones, algo blandas, pese a ser mucho más firmes que en la competencia, no empañan, ni mucho menos, un coche que va a ser la referencia en el mercado durante bastante tiempo. Es una gran compra, a un precio relativamente contenido para lo que ofrece y con la calidad de siempre de Ford.

Un coche para...

la familia, claro está, pero donde los padres son jóvenes, o viven con ese espíritu, y disfrutan al volante, no con tortugas pesadas, sino con vehículos de raza y pura sangre como este S-Max. El espacio es lo básico, la capacidad de carga, la dulzura de conducción y su comodidad, pero también ese puntito de más que da con respecto a sus rivales. Si no tienes familia, pero si muchos amigos y cosas que cargar habitualmente, y no quieres renunciar a la deportividad... tu coche es el S-Max.

Óscar González Soria / Eurosport