MADRID (Reuters) - Menos de dos años después de que el Barcelona lograra un magnífico triunfo en la Liga de Campeones, su ajustada eliminación en semifinales de la competición ante el Manchester United ha desatado las peticiones de cambios en el club.
"Este equipo se acabó", tituló el diario barcelonés Sport el miércoles. "Fin de ciclo", decía su rival El Mundo Deportivo.
Ya antes del partido, la volátil prensa catalana había estado afilando sus cuchillos y pidiendo una limpieza en la plantilla al final de temporada.
Ronaldinho, que fue uno de los principales artífices de los dos títulos de Liga consecutivos y del triunfo en la Champions en 2006, ya tiene medio pie fuera. Otros candidatos a salir del Camp Nou son el técnico Frank Rijkaard, el centrocampista Deco, los defensas Rafael Márquez, Gianluca Zambrotta y Lilian Thuram, y el delantero Thierry Henry.
Aunque el entrenador ha negado que tenga planes para irse, los jugadores han admitido que ha llegado la hora de reflexionar sobre el declive de las últimas dos temporadas, que se han quedado en blanco.
"Cada uno tiene su culpa, se debe pensar y ver qué hay que hacer para que el año que viene se vuelva a ganar", dijo Deco a la prensa.
"Un club como el Barcelona no puede estar dos años sin ganar nada. En la Liga hemos fallado en momentos importantes y no hemos llegado a ninguna final. Hay que pensar y discutirlo dentro".
La ironía es que el Barça jugó mejor que el United durante gran parte de la eliminatoria, pero sufrió por falta de capacidad goleadora.
LOS "CUATRO FANTÁSTICOS"
Con la llegada de Henry desde el Arsenal, la prensa habló de los "cuatro fantásticos", al unirse a Samuel Eto'o, Lionel Messi y Ronaldinho. La realidad ha demostrado ser muy diferente.
Los problemas personales y la dificultad para adaptarse a una nueva posición en la banda izquierda han supuesto que el francés no cumpliera lo esperado.
La temporada de Eto'o se ha vuelto a ver marcada por las lesiones y su partida a la Copa de África. El delantero camerunés además ha carecido de la chispa y el instinto depredador que le volvieron un jugador muy eficaz hace dos temporadas.
La campaña de Messi también se ha visto interrumpida por las lesiones, y aunque el martes fue el jugador más peligroso, parecía un llanero solitario.
Ronaldinho es un tema aparte. Problemas de peso, de estado de forma, unas lesiones misteriosas y una aparente falta de motivación han supuesto que el que fuera Mejor Jugador según la FIFA apenas haya participado.
Lo más destacado ha sido la aparición de Bojan Krkic, aunque el adolescente de 17 años ha jugado esporádicamente y está lejos de ser un jugador hecho.
Sin embargo, no son solo los delanteros los responsables. Al equipo le falta la intensidad y el ritmo que le caracterizó hace dos años, los centrales Zambrotta y Eric Abidal no salen tanto, agobiando a las defensas contrarias menos que sus predecesores, mientras que el centro del campo se ha vuelto lento y predecible.
El club ya ha previsto cambios para el año que viene, pero aún quedan cosas importantes en juego: el Barça es tercero en la Liga, a cuatro puntos del Villarreal, y a no ser que puedan batir a un recuperado Valencia y al líder Real Madrid en sus próximos dos partidos, tendrán que jugar un clasificatorio para la Champions al principio de la temporada.
/Por Simon Baskett/


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