MADRID (Reuters) - El técnico del Barcelona, Frank Rijkaard, hizo algo poco habitual, mostrar sus emociones, tras la derrota del domingo por 3-2 ante el Mallorca, y admitió que estaba triste porque su último encuentro en el Camp Nou haya sido una derrota.
El Barça perdió una ventaja de dos goles y acabó sumando su tercera derrota en cuatro partidos de Liga cuando el 'pichichi' de la competición, Dani Güiza, marcó su 26º tanto de la temporada en el minuto 94.
Este resultado sigue a la humillante derrota por 4-1 ante el Real Madrid el miércoles en el Santiago Bernabéu, y desató airadas protestas de los aficionados, que abuchearon a los jugadores y pidieron la dimisión del presidente Joan Laporta.
"Estoy triste por el público. No está contento por nuestra temporada y es triste jugar en un ambiente así", dijo a la prensa el entrenador holandés.
"No esperaba un final de temporada tan difícil. No podemos cambiar esta dinámica. Es muy complicado jugar así", agregó.
La derrota llega a los tres días de que el club anunciara que Rijkaard no cumplirá el año que le queda de contrato y será reemplazado por el ex jugador Pep Guardiola al final de la temporada.
El holandés, que se ha librado de la mayoría de las críticas en los últimos días y ha sido alabado por su actuación en los cinco años al frente del Barça, fue aplaudido por los aficionados cada vez que salió del banquillo durante el partido del domingo.
"Fue un honor trabajar para el Barça", reiteró.
El director deportivo, Txiki Begiristain, dijo que la reacción de los aficionados es una medida del respeto que tienen al holandés, que llevó al club catalán a dos títulos de Liga consecutivos y a lograr una Liga de Campeones en sus tres primeras temporadas en el Camp Nou.
"La gente que vino al campo rindió un homenaje a un entrenador bueno y exitoso y también a su comportamiento y al respeto que ha mostrado al club", declaró a la prensa.


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