Y se armó la marimorena

Eurosport - jue 08 may 13:06:00 2008

Presidente y Federación por un lado, jugadores y entrenador por otro... nunca la elección de una sede para la Copa Davis había levantado tanto revuelo. La ruptura total entre el ámbito deportivo y el directivo puede traer más que cola al amparo de los últimos movimientos que se han producido.

TENNIS 2008 Davis Cup España Pedro Muñoz - 0

Sin querer entrar en intereses económicos, ni siquiera plantearnos qué ciudad se merece más o menos acoger la eliminatoria de semifinales de la Copa Davis ante Estados Unidos, las formas en las que se han hecho las cosas chirrían a oídos de quién las oiga. Tener contento a todo el mundo es misión imposible y más aún cuando lo que se mezclan son intereses antagónicos. Pero, empecemos por el principio para no hacernos líos.

Escasas horas después de que el equipo español derrotara a Alemania en las semifinales de la competición, un aluvión de peticiones llegó a la Federación dirigida por Pedro Muñoz. Media España quería convertirse en la sede de la semifinal contra Estados Unidos que se iba a celebrar en el mes de septiembre, algo lógico si tenemos en cuenta la clase de publicidad que para cualquier ciudad supone acoger un evento de este calibre. Hasta ahí, todo bien.

Los plazos se van cumpliendo y la criba de sedes se va realizando sin mayores problemas hasta que Madrid, Benidorm, Gijón y Tenerife quedan como únicas candidatas. Y ete aquí el problema. Una vez cumplido con los trámites más burocráticos, es cuando la Federación, y más concretamente Pedro Muñoz, se pone en contacto con el seleccionador y con el equipo español para pedirles su colaboración.

El presidente de la RFET promete, cual juramento con sangre, tener en cuenta, por encima de otros intereses, la palabra de los jugadores a la hora de tomar la decisión final. Pero al mismo tiempo, en los corrillos más afines a la Federación, ya se hablaba de que la decisión estaba tomada y de que la elegida a dedo sería la ciudad de Madrid.

Patrocinadora oficial del torneo, y con la Plaza de Toros de Las Ventas como "idílico" entorno, la capital suma adeptos entre los mandamáses al mismo tiempo que los pierde entre los jugadores. De todos es sabido que a los nuestros no les termina de convencer jugar 'en altura' y que ese 'insignificante' detalle ya se había comunicado a los responsables de una Federación que de un día para otro se habían visto asaltados por el extraño síndrome de donde dije digo, digo Diego.

El desplante de Muñoz y su equipo indigna a los ocho componentes de la selección española que se sienten ninguneados y especialmente a un capitán que llega a poner su cargo a disposición de sus jefes directos al considerar que su labor al frente del equipo ha sido poco menos que ignorada, a buena cuenta de que Emilio Sánchez ya había transmitido a la Federación su preferencia por jugar en una ciudad a nivel de mar. A estas alturas, el divorcio ya es un hecho.

Las verdaderas intenciones de Pedro Muñoz quedan sin más remedio al descubierto cuando este, para evitar la inevitable rebelión, se vuelve a poner en contacto con los jugadores, por ese entonces reunidos en su cuartel general del Foro Itálico de Roma, donde se encuentran concentrados para disputar el Masters Series de la ciudad romana. Al Presidente de La Española, en un arranque de incoherencia, no se le ocurre mejor cosa que decirles que sus palabras igual se las lleva el viento, puesto que en el caso de que existan motivos extraordinarios y de interés general para el tenis español, puede verse obligado a renunciar a la promesa hecha.

¿No suena eso a excusa o a un intento por poner paños calientes antes de que se cree la herida? Quizas las medidas hayan llegado demasiado tarde porque lo que ha pasado después ya lo conocen ustedes. Sin que la decisión se haya hecho aún oficial, los jugadores están en pie de guerra, los plantes contra todo aquello que huela a oficial son una realidad al igual que la petición de responsabilidades. Y qué es lo que obtienen a cambio...la callada por respuesta. Lo único cierto en todo este embrollo es que el lío está montado y no parece que vaya a tener ni una fácil, ni una pronta solución. Eso sí, Pedro Muñoz a buen seguro que admite sugerencias.

R.A.G. - rantuna@eurosport.com / Eurosport