Eurosport - jue 08 may 19:42:00 2008
La Junta Directiva del FC Barcelona se reúne en pleno en la tarde del jueves. Después de una temporada para el olvido, culminada con la debacle sufrida en el 'clásico', los máximos responsables del conjunto azulgrana deben comenzar a poner las primeras piedras del próximo proyecto.
No hay marcha atrás. Por mucho que haya quien aún se resista a verlo, en Can Barça se ha acabado un ciclo que comenzó con dudas, generó expectativas, alcanzó un gran éxito y caducó en una crisis de esas que de tanto en tanto sacuden con estrépito los cimientos del conjunto azulgrana.
Hace más de un año que el Barcelona no es el Barcelona. Hace más de un año que el vestuario parece fragmentado, que los jugadores no transmiten ilusión y que los aficionados no se sienten identificados con sus ídolos. Hace más de un año que pequeños problemillas han terminado formando una gran montaña por no haber tenido la valentía de afrontar la situación de frente y, por el contrario, empeñarse en 'vender' a todo el mundo que las cosas funcionaban a la perfección cuando era evidente que eso no era así. ¡¡Cómo podían haber cambiado las cosas sí, en su momento, alguien se hubiese decidido a dar un golpe de autoridad sobre la mesa!!
No es hora de lamentaciones. Todo se ve con más claridad una vez que ya ha pasado pero de los errores se aprende y el primer gran paso que se debería dar consistiría en reconocer que ciertas cosas se han hecho mal. No tiene por qué ser un trauma asumir culpas y aceptar responsabilidades. Las experiencias, tanto las positivas como las negativas, ayudan a crecer y el Barcelona se encuentra ante un momento que puede marcar su futuro a corto, medio y largo plazo.
El rumbo que se tome dictaminará el devenir de uno de los equipos más importantes de España. ¿Comenzarán las cosas de cero? Eso tendría que ser lo lógico, sobre todo visto el divorcio existente con la masa social del club y, en especial, la imagen tan gris que ha dado la plantilla en los últimos compromisos y que alcanzó su cota máxima de 'tristeza' el pasado miércoles. Los azulgrana se mostraron como un conjunto sin alma ni amor propio sobre el césped del Santiago Bernabéu. Si los jugadores no se motivan en un duelo ante el Real Madrid es que algo no funciona... En este caso, son muchas las cosas que no funcionan.
Pensar en el futuro
Se acabó. Aún faltan dos jornadas pero, para el Barça, esta temporada ya se acabó. Sin poder aspirar al segundo puesto y con la certeza de que tendrán que cambiar todos los planes de la pretemporada para preparar la fase previa de la Liga de Campeones, la directiva no tiene un solo segundo que perder. Esta tarde, en una reunión que promete ser muy interesante, habrá que decidir el camino a seguir.
Hay muchas cuestiones por solucionar, no sólo deportivas sino también institucionales. Los máximos responsables del club están obligados a reconquistar la confianza de los aficionados. No vale con engañarles con falsas promesas ni engatusarles con fichajes de relumbrón pero de poca utilidad. Sería muy loable que no fuese un portavoz quien compareciese ante los medios de comunicación sino que el propio Joan Laporta se decidiese a dar la cara. No sólo se es presidente del Barça para aparecer en las fotos en los momentos de gloria sino que el cargo exige presencia en los instantes complicados.
Todos dan por hecho la llegada de Pep Guardiola al banquillo y el propio Rijkaard parece tener asumida su salida del club. En el banquillo del Bernabéu, sumido en la impotencia, sus ojos brillaban. El holandés consiguió reprimir las lágrimas aunque su semblante reflejaba la decepción de poner fin a su etapa en el banquillo azulgrana con una contundente derrota ante el eterno rival y sintiéndose solo y abandonado por la directiva que en su día le convirtió en el estandarte de un proyecto que se acabará con más pena que gloria pese a la conquista de dos Ligas, una Champions League y dos Supercopas de España.
A las 18:00 horas se espera un comunicado oficial en el que se darán a conocer las decisiones adoptadas por la Junta Directiva. Ese será el momento en el que se podrá evaluar la nueva dirección que tomará el Barça. Si se adopta la vía de la transparencia, de la humildad y de la sinceridad habrá motivos para ser optimistas. Si se adopta una postura continuista, poco concreta y esquiva, se podrá asegurar que el nuevo proyecto habrá comenzado dando pasos muy inseguros. Si eso es así, puede que el final del ciclo no haya llegado sólo a la plantilla sino que éste también se haya hecho extensivo a las altas esferas.
Óscar Aguilar Núñez - oaguilar@eurosport.com / Eurosport