Eurosport - jue 10 may 00:38:01 2007
The Masters - Augusta ha deparado el más inesperado de los ganadores: Zach Johnson consigue su primer grande en un Masters historico por su dureza. Johnson, jugador del circuito norteamericano desde 2004, año en que consiguió su única victoria, ha acabado en +1, el resultado más alto en Augusta desde 1956.
Zach Johnson es un jugador de perfil bajo: buen pegador aunque no es ésa su principal virtud, fuerte físicamente, de ancha espalda y swing fluido, de la nueva generación post-Woods. Salió del Challenge Tour, el circuito inferior al PGA, en 2003. En 2004, en su decimotercer torneo al máximo nivel, consiguió su primera victoria (Bell South Classic), y desde entonces la vida le ha deparado momentos de muchísima intensidad, como un par de segundas posiciones en 2006, su participación en el equipo estadounidense de Copa Ryder ese mismo año (compartiendo debut con Vaughn Taylor, su compañero de partido en el último día del Masters) y su irrupción en los libros de historia en el Augusta National.
Johnson es un chico comedido: "Sólo en el green del 17 me di cuenta de que tenía que jugar sólido y asegurar dos pares". Pero el nuevo dueño de la chaqueta verde tenía una estrategia muy clara desde mucho antes: "Sabía que no debía tirar de dos en los pares 5 si no lo tenía muy claro".
Nuevo papá, el beso a su recién nacido bebé cuando la posibilidad de un play-off era todavía más que real le delata como un sencillo padre de familia (con más de 8 millones de dólares ganados en su todavía corta trayectoria PGA). Su mejor resultado hasta la fecha en un grande era un decimotercer puesto en el PGA Championship. En Augusta hizo un trigesimosegundo el año pasado y no superó el corte en 2005.
Tiene 31 años, es profesional desde 1998 y ya es consciente de lo que implica su victoria: "Toda mi vida cambiará a partir de este día".
Phil Mickelson ha hecho entrega de la chaqueta verde al nuevo ganador con mucha menos tensión que en el acto del año pasado, cuando él mismo la recibió de su enemigo Tiger Woods. El inocente Zach llevaba puesto un suéter azul, incompatible con el verde de tan ilustre prenda. Está claro: el chico de Iowa no esperaba ganar.