París, 10 jun (EFE).- Al suizo Roger Federer no le valió el masivo calor del público para ganar la segunda final consecutiva de Roland Garros frente al español Rafael Nadal, que contó más apoyo en el palco de autoridades gracias a una delegación encabezada por el príncipe Felipe.
Su Alteza Real estuvo acompañado del duque de Lugo, Jaime de Marichalar, de la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, y del presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, entre otras autoridades.
También presenciaron el partido el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, y el presidente de la Federación Española de Tenis, Pedro Muñoz.
El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, que comenzó viendo el partido en el palco presidencial, acompañó más adelante a su esposa María Teresa en el lugar en el que se encontraba la familia de Nadal, donde también se encontraba el jugador de baloncesto Pau Gasol, amigo de Rafa, y el ex tenista Emilio Sánchez Vicario.
Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa, su padre y algunos otros miembros de la familia, también presenciaron el encuentro.
El jugador del Arsenal inglés Thierry Henry estuvo en las gradas, al igual que ex tenistas como el argentino Guillermo Vilas, el francés Henri Laconte, el rumano Ilia Nastase y el español Manolo Santana, que terminó sentado junto al príncipe Felipe.
El brasileño Gustavo Kuerten, encargado de entregar al ganador la Copa de los Mosqueteros, también estuvo en el palco.
Por parte francesa, presidieron el encuentro la ministra de Sanidad, Juventud y Deportes, Roselyne Bachelot-Narquin, y el alcalde de París, Bertrand Delanoe, además de los dos hijos mayores del presidente, Nicolas Sarkozy.
El equipo de rugby del Stade Français, que anoche ganó el campeonato local, también presenció el partido y dedicó al público el trofeo.
Desde la grada, el preferido incontestable fue el jugador suizo, que recibió constante apoyo del público desde que entró en la pista Philippe Chatrier.
Aclamado y constantemente ovacionado, el suizo se benefició de los gritos de apoyo en momentos clave del partido.
Nadal, por su parte, tuvo derecho a algún abucheo en momentos puntuales, pero también a mensajes de cariño de los muchos espectadores españoles que había en la grada.
"Este año a por el número uno", le gritaron al mallorquín, que al término del encuentro agradeció el apoyo a todo el público, obviando que la mayoría había mostrado su preferencia por Federer.
El clamor de la grada tuvo su apoteosis cuando el suizo se adjudicó la segunda manga, momento en el que parecía que el partido podía caer del lado del número uno del mundo.
Pero la arrolladora entrada de Nadal en el tercer set apagó las esperanzas de los espectadores que se desesperaron con la multitud de errores que cometió Federer, que a medida que avanzaban los minutos, fueron más numerosos que los golpes magistrales.
A medida que se acercaba el final del partido y que la victoria de Nadal parecía más clara, las banderas españolas cobraron peso en las tribunas. Los gritos de apoyo a Nadal fueron más habituales y el deseo de los incondicionales de Federer se fue apagando.



