EFE efenews

Perfil de la selección de Dinamarca

jue 11 oct, 01:45 PM


Fidelidad a un estilo que prima el fútbol de toque y los extremos: esos son los rasgos que definen a Dinamarca, que afronta contra España una final que la puede dejar muy cerca de la Eurocopa y servirle para darle la vuelta a un historial particular plagado de agravios y decepciones.

Tras el dramático partido de junio contra Suecia en Copenhague, Dinamarca parecía un equipo eliminado: una expulsión de Poulsen en el tramo final impidió una remontada heroica y desencadenó de forma indirecta la agresión de un hincha danés al árbitro, una derrota en los despachos por 0-3 y el cierre del estadio nacional.

Pero los regalos de España y su reacción, salvando un partido difícil en Estocolmo (0-0) y goleando a la débil Liechtenstein (4-0), han colocado al equipo de Morten Olsen en una posición impensable hace un mes: si gana sus 4 partidos, estará clasificado.

Esa circunstancia, unida a los interrogantes que rodean a España, han generado un clima de optimismo moderado, al que no parecen haber afectado las propias dudas que hay sobre un equipo vistoso pero algo blando, inseguro en defensa y con problemas para hacer goles.

Dinamarca recupera a uno de los tres pilares de su esquema, el "sevillista" Christian Poulsen, imprescindible en el centro del campo, pero pierde a la aparición más interesante que ha producido en los últimos tiempos, Daniel Agger, un joven central con clase, carácter y que además marca goles importantes.

Pese a su ostracismo en el Aston Villa, el sobrio Thomas Sørensen parece fijo en la portería: su gran actuación en Estocolmo, donde evitó la derrota danesa, es su mejor aval frente a Thomas Christiansen, que no ha aprovechado su oportunidad.

La baja segura de Agger y la probable de Jacobsen convierten en obligada la elección de la defensa, donde Martin Laursen, tras superar un calvario de lesiones, ha recuperado el nivel que le llevó al Milán, con el efectivo y peligroso a balón parado Gravgaard a su lado.

El veterano Helveg, 36 años y 104 veces internacional, ha respondido con nota en su regreso y es otro fijo, como el lateral izquierdo Niclas Jensen, al que su falta de velocidad ya le jugó una mala pasada en la ida en el Bernabéu, donde fue expulsado.

En el mediocentro, Daniel Jensen, es la opción más lógica para acompañar a Poulsen: tiene más experiencia y clase que su compañero en el Werder Bremen Andreasen, que aporta llegada y mucho carácter.

La ausencia de Jørgensen, que puede jugar tanto en banda como de media punta, será el principal quebradero de cabeza para Olsen,

Dando a Tomasson, el único goleador de garantías del equipo, por incuestionable, a partir de ahí, las combinaciones son múltiples.

Por su buen momento en el Ajax y la selección, Rommedahl, un puñal por la banda que además ha empezado a hacer goles, parece seguro en el extremo derecho, y Grønkjaer, mucho más centrado desde que regresó a la liga danesa, su acompañante perfecto.

Hasta cuatro jugadores pueden ocupar la última plaza restante.

Kahlenberg, un falso extremo con remate y talento, ha estado irreconocible en los últimos meses, contagiado por el mal momento de su equipo, el Auxerre, pero ha sido titular casi siempre.

La opción ideal sería Kenneth Pérez, de origen español, un media punta imaginativo y que lleva años triunfando en la liga holandesa, ahora en el Ajax, pero nunca ha cuajado en la selección.

Elegir a los jóvenes Nordstrand o Bendtner, aparte de provocar que Tomasson se retrasase a la media punta, implicaría una apuesta demasiado arriesgada, que no parece que Olsen vaya a realizar.

El técnico danés es un hombre de convicciones, tanto en su apuesta por el fútbol de ataque como en su predilección por el 4-2-3-1, que sólo ha modificado en contadísimas ocasiones en sus 8 años en el cargo, y su poca querencia por las grandes sorpresas.

La fidelidad a un estilo, su habilidad para manejar la selección sin polémicas ni estridencias y dotarla de un espíritu de club le han permitido aguantar en el cargo sin apenas críticas, a pesar del varapalo que supuso la no clasificación para el Mundial de Alemania.

Olsen representa además la continuidad con la "dinamita roja" de los años 80, en la que él figuraba como capitán y que enamoró con Lerby, Elkjae Larsen y, sobre todo, Michael Laudrup.

Aquel equipo, y sus sucesores, se estrellaron siempre en los momentos decisivos contra el mismo rival, España: nadie mejor que Olsen para ajustar cuentas con el pasado.