Saint Georges de l'Oyapock (Guayana Francesa), 12 feb (EFE).- La formalidad del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, contrastó hoy con la aparente relajación del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva que se permitió una cuantas bromas en una cumbre que tuvo como gran ausente a la primera dama francesa, Carla Bruni.
Pese a la enorme expectativa que existía en la prensa por la posible presencia de la flamante esposa de Sarkozy en la Amazonía, la ex modelo y cantante italiana finalmente no formó parte de la amplia delegación francesa que acompañó al presidente francés en su visita a este territorio de ultramar.
Los mosquitos tampoco estuvieron muy presentes como se habría esperado en una localidad tropical como Saint Georges de L'Oyapock, donde se celebró el encuentro.
Pero eso no impidió al jefe del Estado brasileño, que atravesó en barco el río Oiapoque, que marca la frontera entre Brasil y la Guayana francesa, para reunirse con Sarkozy, hacer algún chiste al respecto.
En medio de una conferencia de prensa con referencias importantes a la alianza estratégica entre ambos países, Lula dijo que el mosquito transmisor de la malaria quiso mostrar su condición de anfitrión hospitalario y no atacó a los visitantes.
"Sea bienvenido en su primer viaje a la Amazonía francesa, a mil metros de la Amazonía brasileña. Usted aún no fue mordido por ningún mosquito de la malaria y seguro que no lo será, en una demostración de que esto no es tan inhóspito como algunos dicen", comentó Lula.
Lo que sí sufrió Sarkozy fue el sofocante calor húmedo del trópico vestido con traje oscuro y corbata.
Junto a él, un Lula mucho mas fresco y cómodo, de guayabera y pantalones claros, pasó revista a las tropas de la famosa Legión Extranjera Francesa, cuyo cuartel en la región sirvió como uno de los escenarios para el encuentro.
La informalidad también caracterizó el saludo que Lula, mano a mano como en una campaña electoral, brindó a las decenas de brasileños que cruzaron el río Oyapoque hasta el lado francés de la frontera para ver a su presidente.
Los comentarios chistosos de Lula también apuntaron al fútbol, sin lograr arrancar a Sarkozy de su rigidez.
Según el presidente, Brasil aún va a revertir las derrotas que los franceses le infligieron en la final del Mundial de 2002 y en cuartos de final de la Copa de Alemania en 2006.
En cuanto a la integración fronteriza y suramericana, ambos presidentes se comprometieron a concluir este mismo año la construcción de un puente de 400 metros entre ambos países que finalmente unirá a Brasil y Francia.



