Madrid, 14 may (EFE).- Sin tiempo para lamentos, el Real Madrid se ha conjurado para salir airoso al jaque planteado por el Unicaja con su victoria en Vistalegre en el primer partido de los cuartos de final por el título de la Liga ACB, y evitar el mate en un segundo envite en el que el conjunto de Joan Plaza debe mejorar notablemente para seguir con vida.
El pabellón Martín Carpena es una pista tradicionalmente difícil. El cuadro madrileño ha perdido en sus últimas tres visitas (no gana desde el 27 de marzo de 2005), incluida la de la primera fase de la presente campaña, en la que el cuadro del italiano Sergio Scariolo vapuleó al madridista por 81-69.
Otro dato estadístico desfavorable es la maldición que últimamente sufre el campeón de la ACB. En las tres temporadas anteriores el ganador del título cayó derrotado en los cuartos de final la campaña siguiente a la del éxito: el FC Barcelona perdió contra el Estudiantes en la 2004-05, el Real Madrid contra el Barcelona en la 2005-06 y el Unicaja ante el TAU en la 2006-07.
Pero, en cambio, nunca en la historia de la ACB el octavo clasificado al final de la primera fase liguera ha superado al primero en los cuartos de final, dato que favorece en este caso al Real Madrid, que, al margen de cuestiones estadísticas, es consciente de que no puede tirar la toalla.
Ya estuvo la pasada campaña al borde del k.o. en la semifinal contra el DKV Joventut, y acabó entrando en la final ganando el segundo partido de Badalona y el último y definitivo en Madrid.
"La eliminatoria es a tres partidos y vamos a luchar. Ya lo hemos conseguido en otras ocasiones y lo intentaremos en Málaga", aseguró Plaza, tras reconocer el "mal partido" que habían cuajado y su inferioridad en todas las facetas del juego.
Por lo tanto, será imprescindible para el defensor del título mejorar respecto al primer encuentro de la serie. "Debemos ser más solventes atrás. Hemos estado estables sólo en rebotes y en recuperaciones-pérdidas. Pero en defensa hemos estado flojos y estábamos más pendientes de otras cosas. Esperamos haber aprendido de la experiencia", aseveró el entrenador madridista.
También precisa mejorar en el lanzamiento después de su peor prestación de la temporada desde más allá de la línea de 6,25 al conseguir tan solo dos de diecinueve intentos (ambos Raúl López), cuando la media era de 8,8 triples por partido y el mínimo había sido de cuatro ante ViveMenorca y el propio Unicaja en casa, a los que pese a ello ganó.
El capitán madridista, Felipe Reyes, quiso también ser optimista antes del traslado en AVE a Málaga: "La eliminatoria se complica después de esta primera derrota en casa, pero no hay nada perdido ya que, al igual que ellos nos han ganado en el Palacio Vistalegre, nosotros les podemos ganar en su casa".
"Hemos salido de situaciones parecidas, como el año pasado en semifinales de la Liga ACB ante el DKV Joventut, y ahora hay que ir a Málaga a ganar como sea. Sabemos que va a ser realmente difícil, pero confiamos en nuestras posibilidades. Creemos en nosotros", aseguró.
Reyes consideró que al Real Madrid le costó encontrar el ritmo de juego en la segunda parte y aunque lo intentaron "no salieron las cosas", por lo que advirtió que tienen que olvidarse del primer choque y "pensar sólo en el partido de mañana para traer de vuelta la eliminatoria al Palacio Vistalegre".



