Boston (EEUU), 16 nov (EFE).- El escolta Dwyane Wade ha sido categórico al reconocer que la crisis surgida en el juego y resultados negativos de los Heat de Miami sólo puede tener solución si el veterano pívot Shaquille O'Neal recupera su condición de líder indiscutible dentro del equipo.
El enfrentamiento que hoy tienen contra los Celtics de Boston puede ser el mejor momento para que el equipo reaccione, algo que todos esperan, aunque saben lo complicado que puede ser el ganar en el TD Banknorth Garden.
Mientras que el entrenador de los Heat, Pat Riley, busca respuestas a los graves problemas que tiene el equipo en su juego con una marca perdedora de 1-7, Wade que regresó el pasado miércoles para jugar su primer partido de la temporada contra los SuperSonics de Seattle dijo que todos los jugadores son responsables.
Wade no es partidario de un cambio radical en la alineación titular y mucho menos que dejen fuera a O'Neal, quien está muy lejos de ser el jugador estrella de las pasadas temporadas y mucho menos el líder que el equipo necesitó con su ausencia.
"Creo que este ha sido el año que más he hablado con Shaq para motivarlo, pero la realidad es que debe ser el mismo que se sienta listo para volver a ser el mismo de antes", declaró Wade a los periodistas.
Las estadísticas de O'Neal no son nada buenas, con problemas de personales, pocos rebotes y tampoco ha estado acertado en el apartado ofensivo.
Además los aficionados de los Heat ya han perdido la paciencia y en el último partido comenzaron a abuchearlo por jugar sólo 16 minutos con 10 puntos, tres rebotes y tres perdidas de balón.
"Creo que no está recibiendo mucho el balón como desearía, y la realidad es que necesitamos que sea nuestro líder en cualquier aspecto del juego que nos aporte ayuda tanto en rebotes, pases de balón o puntos", comentó Wade. "Ambos somos conscientes que tenemos la responsabilidad de liderar a este equipo", dijo.
Por su parte, Riley se niega a señalar con el dedo a ningún jugador en particular y mucho menos a O'Neal, simplemente considera que es la culpa de todos los que salen al campo.
"No quiero dejar en evidencia a nadie y nunca lo he hecho con jugadores que están en la rotación y que su producción se considera decisiva", explicó Riley. "Tengo comprensión con todos ellos porque se que pueden sufrir altas y bajas en su rendimiento", dijo.
Riley dijo a demás que tenía que darle a todos el beneficio de la duda y lo único que necesitaban era comenzar a ganar partidos para que cambiase la situación.
O'Neal, de 35 años, llegó esta temporada con el problema de haber presentado una demanda de divorcio y sus promedios hasta ahora han sido de 14,6 puntos y 6,8 rebotes, nada que ver con los de 25,9 y 11,6 que tiene desde que llegó a la NBA.
Los Heat no van a tener fácil la reacción y más cuando su próximo rival serán los nuevos Celtics con sus "Big Three" que marchan invictos con marca de 7-0 y son los únicos en la NBA que todavía no conocen la derrota.
Riley es consciente que una victoria ante los Celtics sería la mejor cura a todos su males, pero también es consciente que su equipo hasta ahora tiene un promedio de 84,8 puntos, el peor de la NBA y todos los analistas ya lo tienen colocado entre los cinco peores de la liga.



