Badalona (Barcelona), 17 mar (EFE).- El DKV Joventut partirá mañana (20:45 horas) con una ventaja de 23 puntos en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa ULEB ante el Khimky ruso por lo que el partido no debe suponer ninguna dificultad para clasificarse para la 'Final a Ocho' de Turín.
Los badaloneses buscarán ampliar a 13 el número de victorias consecutivas ante un equipo que llegará herido a Badalona después de la exhibición verdinegra, sobre todo en la segunda parte, en el partido de ida disputado en Moscú.
Aito García Reneses, que cuenta con todos sus jugadores para este partido, espera que no se repita lo sucedido en la anterior eliminatoria ante el Swans Gmunden cuando, tras ganar de 30 en Austria, el flojo equipo alpino le tuteó en el Olímpic durante la primera mitad.
El Khimky es uno de los equipos más potentes de la competición que se vio sorprendido hace seis días por el enorme acierto de Rudy Fernández y Lubos Barton desde la línea de 6,25 y el increíble ritmo que Ricky Rubio imprimió al juego verdinegro en el segundo período.
Los rusos cometieron el error de querer jugar al equipo de Aíto con sus mismas armas y cuando enfrente se tiene a jugadores como Ricky Rubio o Rudy Fernández en el equipo rival eso se convierte en un suicidio.
El partido se rodeará de un halo de nostalgia con la celebración de los 50 años de Baloncesto Europeo de Clubes que servirá para reunir en el Palau Olímpic a hombres míticos como los entrenadores Manel Comas, Pedro Martínez, Zeljko Obradovic y Aito García Reneses, todos ellos con un título europeo con 'La Penya' en su palmarés.
También se homenajeará a los jugadores Lluis Cortés, Nino Buscató, Josep Maria Margall, Jordi Villacampa, Rafa Jofresa y Corny Thompson.



