Eurosport - sáb 17 may 22:07:00 2008
Espectacular. Así se define la semifinal del Masters Series de Hamburgo en la que Rafael Nadal ha derrotado a un impresionante Novak Djokovic por 7-5, 2-6 y 6-2. El español accede a una final donde espera Federer y se asegura el número dos en el Ranking ATP que puso en juego ante el serbio.
Casualidad o no, la épica es común denominador del juego de Rafa. Novak no pudo jugar mejor: Crecido tras su victoria en el Masters Series de Roma, la ocasión era propicia. Estaba en juego el número dos del Ranking ATP y un billete a la final de Hamburgo donde esperaba Roger Federer. En el horizonte, el trono del tenis mundial y dos candidatos. El serbio sabía que este era 'su partido'.
Lo que el balcánico quizá no recordaba es que al otro lado de la red estaba un jugador 'diferente'. Nadal jugaba en condiciones adversas, aunque en tierra batida. La lluvia obligó a cerrar la pista central, lo que, unido al frío reinante en Hamburgo, aceleraba mucho la velocidad de las bolas. Djokovic lo sabía y basó su juego en ello: Buscó el saque y volea siempre que pudo; en más de cincuenta ocasiones se fue a la red; su servicio funcionó a las mil maravillas con un 75% de primeros; y buscó golpes ganadores desde el fondo de la pista siempre que tuvo ocasión. Acortar los peloteos fue su máxima durante todo el partido y cuando se vio superado tiró de triquiñuelas simulando cansancio, dolores o falta de oxígeno.
Ante esto Rafael Nadal ganó a su rival por físico y cabeza. Salvó 15 bolas de break, remontó un tres a cero en el primer set y aguantó titánicamente las dejadas geniales a las que recurrió el serbio una y otra vez. Las piernas de Rafa respondieron a cada uno de los inesperados golpes del serbio, buscó soluciones donde no las había y demostró por enésima vez ser un jugador mentalmente muy superior al resto, privilegiado físicamente y dotado de un don de la épica que emociona al público allí donde va. La grada acabó rindiéndose a la evidencia y despidió a Nadal con una cerrada ovación. Roger Federer, vigente campeón y número uno mundial, espera en la final de un torneo que todavía no conoce la victoria del 'Rey de la Tierra'. La revancha está servida.
La mejor final posible
Contra Federer será un nuevo capítulo de la interminable historia que ambos protagonizan y que significará una nueva revancha en este torneo, donde el suizo venció al español en la final del año pasado después de un gran comienzo de Nadal y donde parece que despliega su mejor juego en tierra.
Así lo atestigua su récord en esta pista, donde ha ganado 29 de los 30 partidos que ha disputado desde el 2002. Su única derrota llegó de manos del australiano Mark Philippoussis en la tercera ronda hace cinco años. "Es su pista talismán, aquí ha ganado ya cuatro veces, la bola no pica tan alto y mis golpes no le hacen tanto daño a su revés", adelantó Nadal, que en la final del año pasado vio cortada su racha de victorias consecutivas sobre tierra, en 81.
Tras 15 enfrentamientos contra Federer, el español lleva ventaja de 9-6, con un solo duelo este año, saldado con triunfo para el español en la final de Montecarlo, donde el de Basilea reconoció que "la historia se repetía", con igual signo negativo para él. Federer vio esta segunda semifinal cómodamente en su hotel. En 79 minutos había superado al italiano Seppi sin ceder un set, y tras aprovechar 10 de los 14 puntos de ruptura que logró ante su rival.
El suizo solo permitió uno durante el partido, pero lo anuló con efectividad. Tuvo poco desgaste, algo que puede obrar en su favor, frente a las tres horas largas que empleó Nadal contra Djokovic. "Estoy muy orgullo de mi actuación en Hamburgo", dijo Federer. "Sólo he perdido uno de los últimos 35 partidos, y esto en tierra, y en un lugar que es muy difícil debido a la lentitud. Me ha ayudado mucho en el pasado, sobre todo con París a la vista. Estoy muy satisfecho. Significaría mucho para mi ganar", expresó el número uno.
Federer llega a esta final, con un solo título esta temporada, logrado en un torneo menor, Estoril, también sobre tierra. En Roma cayó contra el checo Radek Stepanek en cuartos de final y en Montecarlo cedió contra Nadal en la final. Esa ha sido hasta el momento, su preparación sobre tierra, donde le espera el auténtico rey en esta superficie.
Álvaro Ferreres / Agencias / Eurosport