"El futbolista es un profesional y le debe interesar su vida fuera del campo. Es su trabajo y no se puede convertir en un bohemio, aún más con las facilidades y comodidades que le brindan los equipos ahora", dijo el ex seleccionador colombiano a Efe.
Ochoa, médico de profesión, fue guardameta en la década de 1950 del equipo Millonarios de Bogotá, en el que tuvo como compañeros a los argentinos Alfredo Di Stéfano y Adolfo Pedernera, y también jugó en el brasileño América de Río de Janeiro.
Para el entrenador, los casos como el que recientemente vivieron los brasileños Ronaldo y Jardel, que fueron protagonistas de escándalos sexuales y de drogadicción, respectivamente, o el de alcoholismo que presenta el argentino Ariel 'Burrito' Ortega son muy complejos de resolver.
"Estos casos tienen que ser tratados por especialistas y en lugares que se dedican a recuperar y desintoxicar a las personas que padecen estas adicciones. El problema es que ellos siempre serán propensos a caer porque tienen cargas emocionales muy fuertes, bien sea por que les vaya muy bien o muy mal", concluyó.
Ochoa dijo que se debe castigar casos como el que protagonizaron los jugadores de la selección peruana Claudio Pizarro, Jefferson Farfán, Andrés Mendoza y Santiago Acasiete.
La Federación Peruana de Fútbol los sancionó el año pasado durante dieciocho meses por fomentar una fiesta en la concentración en plena preparación para un partido de las eliminatorias del Mundial de 2010 con la selección de Ecuador.
A su juicio de Ochoa, ex seleccionador de Colombia y ex entrenador de Millonarios, Santa Fe y América de Cali, los problemas personales de los jugadores "son consecuencia de la educación que reciben los muchachos en casa, especialmente en su infancia".
"También ayuda a que esto ocurra los malos vicios que encuentran en el colegio o la universidad, aunque son pocos los que tienen oportunidad de llegar a estas instancias", agregó.
Ochoa, ganador de catorce títulos en la Liga de Colombia, considera que muchos futbolistas actúan mal "por el ejemplo que han recibido en sus hogares, generalmente muy humildes".
El ex seleccionador 'cafetero' señaló que a los factores anteriores también contribuyen el estilo de vida que tienen los futbolistas y la preocupación que tienen la prensa y los aficionados por todo lo que pase alrededor del futbolista.
"Los medios y la publicidad no son culpables de lo que hacen los jugadores como tal, pero estos son los encargados de hacer crecer exageradamente la imagen de ellos, eso lleva al jugador, por su falta de formación ética y moral, a pensar que tienen derecho a pasar por encima de quien sea", señaló.
Ochoa no libera de culpa a los clubes y a los jugadores y, por el contrario, pide más compromiso de ambas partes para evitar que este tipo de comportamientos se sigan presentando con tanta frecuencia.
"El jugador debe tener sus horarios muy claros, así como sus métodos de entrenamiento y de disciplina. El futbolista vive rodeado de una serie de peligros por su libertad, popularidad y por la admiración que genera. Por esto, el club debe tratar de darle un ambiente sano y así que éste no caiga en malas amistades", apuntó.



