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Carlos Lavado cumple treinta años de su debut en la 'aventura' mundialista

mié 19 mar, 08:39 PM


Caracas, 19 mar (EFE).- Hace treinta años, un desconocido piloto venezolano llamado Carlos Lavado, irrumpió en las pistas en un campeonato Mundial de Motociclismo en la categoría 250 c.c., dejando en claro que su huella nunca más se borraría.

Hoy, a los 52 años, el ex piloto confesó a Efe el honor que le supuso debutar muy joven en las pistas mundialistas en su propio país, en lo que él llamó con firmeza una aventura.

"Eso fue, una simple aventura de un joven que no se creía como llegó tercero en las prácticas y después segundo en la competencia oficial en San Carlos", manifestó, de su debut el 19 de marzo de 1978.

Recuerda con mucho gusto el apoyo incondicional apoyo del público después de apenas cuatro carreras a bordo de una moto que le prestó su padre para competir en las carreras locales, dos años antes.

"Era muy difícil superarse pero las ganas de correr por el ejemplo que tenía de Johnny Cecotto logré romper con los esquemas de la época. Es un lindo recuerdo el correr en tu país un gran Premio", relató.

Para su debut en el Gran Premio de Venezuela, tuvo como acompañante a su mecánico, Ignacio Muñoz, conocido en las pistas como "Iñaki" o "el Gallego", quien le dio las indicaciones más precisas para la competencia.

"Él (Muñoz) fue una de las personas que me guió a seguir adelante gracias a la moto que fue de Gustavo Laya, que me la cedió al irse a Estados Unidos. Con ella llegamos en el segundo puesto", declaró con orgullo.

Pese a todo, Lavado tuvo momentos de frustración al probar la moto quince días antes en San Carlos con neumáticos nuevos, ya que siempre participó con a lo que llamó 'chivas', ruedas usadas por otros, pero el fallecimiento del piloto Aldo Nannini marcó su entrada en el equipo Venemotos.

"Me sentía complicado con los nuevos neumáticos que no me dejaban hacer buenos tiempos en los meses anteriores a la carrera del mundial. Lamentablemente el fallecimiento de Aldo Nannini, un excelente corredor, dejó apenas cuatro meses antes al equipo venezolano sin el piloto número uno", sentenció.

Lavado, que dejó sus estudios de ingeniería por las pistas, contó como logró destacarse en las pruebas libres para esa carrera ante rivales de tanta jerarquía como Kenny Roberts.

"Mejoré mucho los tiempos porque trabajamos precisamente con la caja de cambios. Todo se dio para poder dar la batalla frente a tipos de alta competencia", auguró.

Con una sonrisa, dio un vistazo lo que fue su primera prueba previa a la carrera oficial. "En la clasificación pude entrar en la primera fila, entre Gregg Hansford y Kenny Roberts, a los que le ofrecí mucha batalla, aunque finalmente el otro piloto del equipo, Franco Uncini, terminó adelante en el podio de la carrera".

Uncini fue el mejor en los entrenamientos con registro de 1.39:40, que superó su marca del año anterior.

La prueba mundialista en Venezuela en la categoría 250cc tuvo en la pista de San Carlos a 30 pilotos y Lavado, con su clase y picardía, se coló entre los mejores.

Después de Roberts, que finalizó las 29 vueltas oficiales con 47.15:60, el venezolano quedó a 14:80, superando a otros corredores como el francés Patrick Fernández y el campeón de esa temporada, Kork Ballington.

Reconoció que tenía que llegar en la cuarta plaza, pero la caída de Uncini, que iba de líder, le favoreció para llegar más arriba en el podio.

"Debí terminar cuarto pero la caída de Uncini me motivó a luchar por mejorar en la carrera y lo logré, en una época donde los premios por ganar era mínimos comparados con los de hoy en día", dijo.

Esa competencia de Venezuela fue la catapulta que lo envió a Europa pero tuvo que esperar cuatro años para ganar su primer mundial en 1983, repitiendo la corona tres años más tarde.

"Como te lo dije el año pasado, pase los mejores quince años divirtiéndome en las pistas del mundo luchando por ganar a los mejores pilotos. Ahora mi sueño es seguir ofreciendo mi experiencia a los jóvenes que dan sus primeros pasos en esta difícil profesión", concluyó un orgulloso Lavado.