Eurosport - jue 20 mar 14:24:00 2008
Gorka Verdugo, séptimo en la París-Niza, no se esperaba estar tan arriba en una carrera como esta. El navarro, que acudía a la cita con un buen golpe de pedal, reconoce que estar ahí arriba al final de la carrera en una prueba como esta, le sirve para "ganar confianza" en sí mismo.
El corredor de Etxarri-Aranaz ha regresado a casa muy satisfecho de su actuación en tierras galas. "Sabía que llegaba en condiciones a la prueba, pero de ahí a estar entre los diez mejores en una carrera del nivel de la Paris-Nice es para estar muy contento", indicaba el de Euskaltel-Euskadi.
Los mejores momentos para Gorka en esta carrera an sido el primero y el último día. "La primera jornada hubo mucho viento y el pelotón se partió en mil pedazos. Hubo que recortar la etapa, pero aún así se hizo muy dura. Me encontré muy bien, siempre en el primer grupo. Y el último día también me sentí fuerte, volví a tener buenas sensaciones, la caída que tuve en la segunda etapa ya no me molestaba tanto, hacía una temperatura más agradable y pude rendir a tope y apuntalar el séptimo puesto de la clasificación general", señala.
Temor tras la caída
Pero no todo ha sido de color de rosa en esta carrera. Verdugo se veía implicado en una múltiple caída que pudo costarle más caro de lo que después fue. "El día del golpe pensaba que me iba para casa. Sufrí mucho para acabar la etapa, tenía mucho dolor en el gemelo derecho. Lo tuve muy hinchado, parecía que tenía el doble de tamaño que su hermano de la izquierda. En el transcurso de la tercera etapa también lo pasé bastante mal, pero era consciente de que tenía que aguantar como fuese", dice al respecto.
Ayudado por Antón en Mont Ventoux
Recuperado de la caída, le tocó dar la cara en la subida al Mont Ventoux,donde se consolidó entre los diez mejores de la carrera. "Ese día salí del hotel con la lección muy clara. Igor González de Galdeano ya me dijo que tenía que aguantar con los primeros espadas hasta notar que me acercaba a mi límite. Una vez alcanzada esa marca, debía ponerme mi ritmo y tratar de minimizar la pérdida, sin obsesionarme. Tenía que jugar con el tiempo que tenía de ventaja sobre los que me precedían en la general. Cuando empecé a pasarlo muy mal, puse mi ritmo y apareció Igor Antón para marcarme el paso. &lsquoFuji' me ayudó mucho en los últimos kilómetros de ascenso y de esa manera perdí el menor tiempo posible," comenta al respecto .
Nueva actitud y más confianza
Este resultado ha hecho que la mentalidad de Gorka hata variado un poco. "Cada año he ido progresando y en este pienso que he dado un paso más. Para acabar séptimo en la general de una carrera como la Paris-Nice hay que andar bastante. Sobre todo he ganado en confianza, pienso que puedo seguir mejorando un poquito más. Tengo 29 años y creo que aún me queda margen de mejora," argumenta.
Ander Bilbao / Medios Fundación Euskadi
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