El Director Deportivo de Mercedes-Benz Norbert Haug confía en que los 20 pilotos que conforman la parrilla de la F1 salven sin problemas el exigente Gran Premio de Mónaco de este próximo fin de semana.
Sin embargo, Haug ha advertido que el estrecho y revirado trazado urbano de Mónaco se convertirá en una prueba de fuego para los pilotos que este año no contarán ni con control de tracción ni con ninguna otra ayuda electrónica.
"Espero que nadie salga malparado, pero hemos de esperar varias entradas del coche de seguridad en pista," explicaba Haug en declaraciones al diario Bild.
"Antes, con las ayudas electrónicas, las sesiones se paraban cada diez minutos aproximadamente. Así que ahora, sin esas ayudas, los accidentes pueden ser más frecuentes que antes," explicaba.
El que fuera Campeón del Mundo de F1 en 1982, Keke Rosberg, cree que con la supresión de las ayudas electrónicas, controlar el coche en Mónaco será incluso más duro que en su época.
"Ahora hay menos margen de error," decía el finlandés. "Nuestras distancias de frenado eran mayores y los neumáticos más anchos. Hoy los coches son más difíciles de controlar."


