Eurosport - sáb 23 jun 13:43:00 2007
Wimbledon - A pesar de sus tres victorias seguidas en Roland Garros se puede admitir un debate sobre qué es más sorprendente, si esto o que Rafa Nadal llegase el año pasado a la final de Wimbledon.
Si lo vuelve a conseguir, en mi opinión ya no habría debate. El tricampeón en París afronta a partir del próximo lunes el último capitulo de la enorme cantidad de puntos que debía defender de la pasada temporada. A todos sus éxitos en tierra añadió su viaje en Londres hasta el último partido (perdido con Roger Federer en cuatro sets).
No sólo lo ha defendido todo, sino que además le ha sumado la final en el Masters Series de Hamburgo. Una vez que pase Wimbledon, tendrá toda la segunda parte del ejercicio para tratar de acortar distancias hasta el número uno mundial, pues ya no tendrá que defender ni una sola final. Sus eliminaciones en cuartos de final constituyeron el denominador común en las citas más importantes, a excepción de las semifinales en la Copa Masters de Shanghai. No será fácil, pero sí tiene una amplio margen numérico de mejora.
Nadal deberá demostrar de nuevo cuál es su solvencia en la hierba, pero ya ha mandado el mensaje para los jóvenes tenistas españoles que se están formando que, con trabajo, se puede aspirar a triunfar también en la Catedral. En definitiva, el espíritu de Manuel Santana, cuatro décadas después.
Junto al manacorense, que será el segundo preclasificado, otros cinco compatriotas partirán como cabezas de serie. El undécimo es Tommy Robredo.
Justo en el momento de redactar estas líneas acaba de ser eliminado en cuartos de final en Hertogenbosh, pero sigue en un momento alto en su juego y no podemos olvidar que hasta la llegada de Nadal a toda velocidad era el español que tenía un porcentaje más alto de victorias en hierba de los que habían jugado un número considerable de partidos en esta superficie. Sólo tiene una tercera ronda como mejor resultado de sus seis participaciones en Londres. Llegar a octavos de final sería un buen torneo y repetir los cuartos de los dos abiertos de Grand Slam de este año, podría calificarse como excelente. Como todos, depende mucho del sorteo.
David Ferrer es el cabeza de serie número 17. Se va a presentar sin haber jugado ningún torneo de preparación en la superficie, pero no es el único.
Hay quien prefiere entrenar tranquilo y olvidarse de la competición, pues hay muy poca separación entre Roland Garros y Wimbledon. El de Jávea se dio cuenta el año pasado que puede jugar mejor en hierba de lo que imaginaba.
Superó la primera semana en Londres y se metió en los octavos de final después de remontar dos mangas al chileno Fernando González. Perdió con un antiguo campeón como el australiano Lleyton Hewitt. Repetir resultado sería muy positivo.
Juan Carlos Ferrero sigue estancado, a pesar del trabajo del prestigioso entrenador José Perlas. Continúa siendo un placer verle jugar, pero le falta regularidad y cada vez baja la cabeza antes en los partidos equilibrados y con más frecuencia. Lo suyo es un problema más profundo que el cambio de superficie, así que todo dependerá más de su nivel de juego, que del suelo que pisa. El levantino, que será el número 21 de la lista de preclasificados, desde que se impuso en Roland Garros en 2003 ha ganado más partidos en Wimbledon que en París, por curioso que pueda parecer. En Londres el público le tiene mucha simpatía. No en vano ya ha estado dos veces en octavos de final. Repetir ese resultado sería importante y le serviría para mejorar su actuación del año pasado. No obstante, la mejor versión del irregular Ferrero le podría llevar a cuartos de final o quizás.....
Y por último Carlos Moyà. Siempre nos quedará la idea que si hubiera sentido más gusto por jugar en hierba habría conseguido grandes éxitos en esta superficie, como ha demostrado en la Copa Davis, también con una semifinal en Halle o, incluso en Wimbledon, donde en 2004 (la última vez que le vieron por allí) llegó a octavos de final. El balear, vigésimo sexto cabeza de serie, nos dio una alegría después de sus cuartos de final en Roland Garros, cuando anunció que este año sí jugaría en Londres. Necesita los puntos para su objetivo (muy bajo en mi opinión) de acabar el año entre los veinte primeros. Como reconoció Moyà, que tampoco ha jugado ningún torneo previo en hierba, cada vez hay menos especialistas, "así que si mantengo mi tenis y con un sorteo no demasiado desfavorable se puede ir lejos". ¿Por qué no repetir los cuartos de final de París?
No son cabezas de serie, pero vamos a estar muy atentos a la marcha de Fernando Verdasco (cuarta ronda en 2006), Feliciano López (cuartofinalista en 2005) y Guillermo García López (está jugando los cuartos de final en Nottingham).
Y en categoría femenina sólo nuestra mejor representante, Anabel Medina Garrigues, será preclasificada, la número 22. La de Torrente ha alcanzado de nuevo el nivel que tenía en 2002 antes de su grave lesión, pero ahora cuenta con mayor experiencia y se siente más cercana cuando se enfrenta a las mejores del mundo. Llega con la moral de haber alcanzado por vez primera los octavos de final en Roland Garros. En Londres sólo pasó rondas el año pasado, hasta la tercera. Su objetivo debe ser llegar a la segunda semana para después preparar con moral la eliminatoria de permanencia en el Grupo Mundial de Copa Federación frente a Chequia.
Fernando Gómez