Eurosport - jue 23 ago 23:38:00 2007
Si en la jornada del miércoles analizamos algunos de los mejores fichajes que han aterrizado este verano en la Liga, ahora toca demostrar que no es oro todo lo que reluce. Es muy frecuente que los distintos conjuntos incorporen a sus plantillas jugadores que no rinden al nivel esperado.
Cada verano los equipos de nuestra liga se lanzan a la búsqueda de futbolistas que refuercen y mejoren las plantillas del año anterior (en algunos casos se trata de una remodelación total) o que ilusionen a la afición tras una campaña en la que no se alcanzaron los resultados esperados.
Algunos clubes cierran contrataciones incluso antes de que finalice el campeonato nacional en lo que normalmente ellos llaman un ejercicio de previsión para evitar las duras luchas con otros equipos. Normalmente estas pujas entre varios equipos de fútbol dan lugar a intensos culebrones veraniegos que llenan muchas páginas y portadas de rotativos deportivos y que suplen la falta de información hasta la inauguración de la siguiente Liga. Además encarecen el precio de los jugadores, ya que el club propietario de la ficha intenta exprimir al máximo a la joya que ha creado y que otros se rifan.
Pero en otras ocasiones, estos altos precios no tienen ningún tipo de explicación, no hay pelea por determinado jugador, es un desconocido o simplemente no interesa a casi nadie. Entonces es cuando se da la situación que se repite a lo largo de los junios, julios y agostos españoles: se pagan cifras astronómicas por futbolistas que nunca llegan a demostrar el potencial que su coste les presupone.
Los 'grandes' también se equivocan
Real Madrid y Barcelona se llevan la palma en cuanto a número de casos de este tipo en nuestra Liga, cosa que es fácilmente entendible por lo alto de sus presupuestos y capacidades económicas. Woodgate, Baljic, Samuel, Christanval, Giovanni, Rochemback, Anelka, Zenden, Gravesen, Bogarde y un largo etcétera encabezan la lista de recuerdos cercanos y de ilusiones rotas de unas aficiones que esperaba mucho más de los bombazos del verano. Y llegaron a ser bombazos toso los anteriores, pero en el aspecto negativo. Su coste en ningún caso se correspondió con su rendimiento deportivo o con su fama futbolística.
Uno de los primeros fraudes deportivos que la afición española (concretamente la del Real Madrid) se refiere a Spasic. Pedrag Spasic fichó por el Real Madrid como una gran baza para ocupar y liderar la zaga blanca, pero el yugoslavo fue objeto de burlas continuas por su más que dudoso nivel y su gol en propia puerta libre de marca en el Nou Camp.
Spasic es el paradigma del bluff en la Liga española, pero le siguieron muchos más y seguro que hay una multitud por llegar. Probablemente en el Santiago Bernabéu sea en el estadio donde más aficionados han sufrido los fichajes timo en las últimas décadas. Este verano todavía se recuerda como el cuerpo médico madridista desestimó el fichaje de Gabi Milito para que el club de la capital fichara más tarde a Jonathan Woodagte. El central inglés costo la friolera de 24 millones de euros cuando en España era un semidesconocido que había llegado a semifinales de la Copa de la UEFA con el Newcastle y había cuajado una buena actuación anulando a Didier Drogba durante noventa minutos. ¿Es suficiente muestra de nivel futbolístico para 4.000 millones de pesetas por un central? El tiempo y las continuas lesiones de Woody demostraron que no, aunque también es cierto que cualquier equipo del planeta se frota las manos cuando el Real Madrid toca a su puerta para preguntar por un jugador, hay que hacer caja.
Aun así y excusando en parte a los directivos blancos dicho desembolso por la desesperación que significaba para la afición no tener un hombre carismático en defensa desde la retirada de Fernando Hierro, los errores han sido muchos más.
Samuel, central argentino, costó los mismo que Woodgate, 24 millones de euros, Baljic, semidesconocido y avalado por J.B. Toshack, 18 millones de euros, Anelka, supuestamente mejor que Thierry Henry (según muchos &lsquoexpertos'), 31 millones. Total: casi 100 millones de euros en jugadores que no llegaron a brillar en ningún momento de su efímera carrera en España. Tampoco podemos olvidarnos de muchos otros, nombres que harán sonreír a unos e indignarse a otros: Canabal, Secretario, Vítor, Karembeu, Ognjenovic, Petkovic, Rodrigo, Congo, Prosinecki (más conocido ahora como Prosickito), Julio César, Bizarri, Magallanes, Freddy Rincón&hellip
El Barcelona es el otro equipo más damnificado por esta combinación de informes erróneos, agentes sin escrúpulos, mala planificación técnica y dinero fresco para gastar sin saber cómo. La operación más desastrosa de los últimos años en Can Barça se realizó cuando se decidió fichar a dos jóvenes desconocidos para el gran público a precio de platino. Christanval y Rochemback llegaron a la ciudad condal a razón de 30 millones de euros en total (17 costó el francés y 13 el brasileño). Nada más se ha vuelto a saber de ellos en España después de unos meses desastrosos y ya no hay nadie que les espere en la alineación titular de ninguna selección en un Mundial. Pero el equipo azulgrana también tiene una innumerable lista de fracasos y atracos varios. Por Ciric se desembolsaron 300 millones de pesetas y se demostró que el serbio no valía ni para jugar en un equipo de nivel inferior como el Valladolid, mucho menos podía hacerlo en el FC Barcelona. Bogarde costó 5 millones de euros durante la fiebre holandesa que invadió Barcelona y que fue propagada por Louis Van Gaal; Reiziger y Petit costaron 9 millones de euros en total y Gerard, canterano que tuvo que salir porque no tenía sitio, volvió a razón de 20 millones de euros.
Un 'clásico' que no podía faltar
Pero ningún equipo se salva de ser 'timado' en España. El Atlético de Madrid, por ejemplo, ha dado pie a que muchos jugadores de condiciones inaceptables llegasen a vestir la gloriosa zamarra rojiblanca. En el Manzanares hay que hacer todo un ejercicio de memoria de elefante futbolística para no olvidarse de ninguno: Pato Sosa, Maguy, Novo, Gamarra, Dani Carvalho, Tren Valencia, Ayala, Pilipauskas, Jardín, Njegus, Prodan, Torrisi, Jugovic, Venturin, Richard Núñez&hellip Seguro que cada uno tiene más de dos a los que añadir a la lista.
El Betis pagó 30 millones de euros por Denilson, el nuevo Pelé, El Athletic 12 por Roberto Ríos, por entonces fue la mayor cantidad de dinero pagada por un jugador español. Tavano, Corradi y Fiore sólo han dado dolores de cabeza en Valencia. Bassin y Rufai dieron la nota exótica en el Deportivo de la Coruña, pero no aportaron nada futbolísticamente hablando.
En fin, que todos los veranos surgen nuevos jugadores que serán estrellas y los equipos de nuestra Liga picarán y seguirán picando mientras buscan hacer el negocio del siglo que no llegan y muchos otros hacen a costa suya.
Alfredo Muyo - Óscar Aguilar / Eurosport