A Coruña, 23 mar (EFE).- La derrota cosechada por el Deportivo de La Coruña en su vista al campo del Mallorca no sólo rompió la racha de cuatro jornadas consecutivas que acumulaban los gallegos sin perder, sino que además acabó con los ocho encuentros sucesivos en los que los blanquiazules habían marcado al menos un gol.
Dos meses después de la derrota sufrida ante el Almería (1-0) en el estadio Mediterráneo, los pupilos de Miguel Ángel Lotina se quedaron sin ver portería en el ONO Estadi, donde ni Lafita, ni Guardado, ni Riki, que acabó expulsado, fueron capaces de batir a Moyá.
Lo cierto es que el Deportivo apenas creó ocasiones de gol, con excepción de un disparo desde la frontal de Sergio González en la segunda parte, que obligó a lucirse al meta mallorquín, aparte de algún que otro desviado remate.
Un escaso bagaje que retrotrae a los peores momentos de la temporada del equipo blanquiazul y que parecían ya superados con el esperanzador caminar del Deportivo en la segunda vuelta, en la que acumula diecisiete puntos de los treinta posibles.
Números que se deben en gran medida a una mejora de la efectividad goleadora de los coruñeses, que en los diez encuentros de la segunda vuelta ha sumado un total de catorce goles, cinco menos de los que los pupilos de Lotina acumularon en toda la primera vuelta, que los gallegos cerraron con diecinueve tantos a favor.
Si el tropiezo sufrido en Almería reabrió el debate sobre la delantera deportivista, la contundente victoria (3-1) cosechada una semana más tarde sobre el Valladolid con goles de Lopo, Xisco y Guardado pareció liberar definitivamente al conjunto coruñés.
Una racha goleadora que continuó una semana más tarde ante el Betis en el Ruiz de Lopera, donde el Deportivo se impuso por 0-1 gracias a un tanto del central Pablo Amo, que tuvo también un papel decisivo en el tanto que anotó siete días más tarde el Deportivo en Riazor al Getafe (1-1), obra de Mario en propia meta, al tratar de despejar un remate del zaguero madrileño.
Pese a la derrota sufrida ante el Recrativo de Huelva, el Deportivo logró anotar dos tantos, obra de Verdú de penalti y Riki, en el Nuevo Colombino, que aumentaban el número de jornadas en las que los gallegos lograban marcar.
Los siguientes tres encuentros permitieron contemplar la irrupción goleadora del centrocampista Ángel Lafita, que anotó de manera sucesiva ante el Espanyol (2-0), Sevilla (2-1) y Valencia (2-2), una racha que permitió tomar aire al Deportivo en la lucha por la permanencia.
Incluso pese a no generar casi ocasiones, un gol en propia meta del portugués Pepe, sirvió al equipo blanquiazul para derrotar (1-0) al Real Madrid y sumar su octava jornada consecutiva anotando al menos un gol, una racha que se truncó definitivamente el pasado sábado en Palma de Mallorca.
Goles que el Deportivo necesita para afrontar con garantías el tramo final de la temporada, ya que los blanquiazules tan sólo se encuentran dos puntos por encima de los puestos de descenso, de los que los de Miguel Ángel Lotina tratará de distanciarse definitivamente en las próximas semanas en las que se medirán con Murcia, Racing de Santander y Athletic de Bilbao.



