Redacción deportes, 26 mar (EFE).- Dos futbolistas de origen sudamericano, Sebastián Quintana, nacido en Uruguay, y Fabio Montesin, en Brasil, propiciaron la primera victoria de Qatar en la segunda jornada de la fase de clasificación asiática para el Mundial de Sudáfrica 2010, marcado por el duelo entre las dos Coreas, que terminó con las aficiones hermanadas y empate sin goles.
La jornada de la zona de Asia certificó el dominio en sus respectivos grupos de Uzbekistán y Bahrein, los únicos combinados que acumulan dos victorias. Lo contrario que China, que aún no conoce el triunfo después de empatar, de nuevo, en el Grupo 1, ante Australia, por primera vez encuadrada en el torneo asiático, al margen del oceánico.
Qatar, que comparte con ambos el primer grupo de la competición, superó a Irak por 2-0. El técnico uruguayo Jorge Fossati pretende implantar su fútbol al qatarí. En esta ocasión le dio resultado con un once inicial que incluyó a cuatro futbolistas de procedencia sudamericana. Quintana, de Uruguay y Montesín, Marcone Amaral y Marcio Alburquerque, de Brasil. Los dos primeros firmaron los tantos que aupan a su selección al segundo puesto del Grupo, superado sólo por Australia, con la que cayó en la jornada inicial.
Sin embargo, gran parte de la atención estaba puesta en el duelo disputado en China entre Corea del Norte y Corea del Sur, que terminó sin goles. El duelo, que comenzó bajo la sombra de las diferencias políticas, acabó marcado por un sentimiento de hermandad entre ambas aficiones.
El partido, que debía haberse celebrado en el Estadio Kim Il-Sung de Pyongyang (50.000 plazas), se disputó finalmente en el de Hongkou de Shanghai (34.000 personas), por decisión de la FIFA y de acuerdo con ambas partes, después de que el Norte se negase a que ondee en su territorio la bandera surcoreana y suene allí su himno nacional.
El encuentro, que no se disputó a puerta cerrada como suele ocurrir en estos casos, logró que se ocupara gran parte de las gradas, y atrajo al menos a cerca de 800 seguidores norcoreanos, discretos y uniformados con ropa deportiva blanca, y a unos 4.000 extrovertidos aficionados surcoreanos, muchos residentes en China.
En la mente de todos estaban las connotaciones políticas de este encuentro entre dos selecciones cuyos países técnicamente siguen en guerra desde hace medio siglo, ya que nunca llegaron a firmar la paz tras la Guerra de Corea (1950-1953) entre el Norte comunista y el Sur capitalista.
Entre banderas enormes de ambas naciones, aplausos casi sincronizados de los seguidores norcoreanos, agrupados en una banda, y vítores y cánticos de los coloridos aficionados surcoreanos, repartidos detrás de ambas porterías, el partido, en lo deportivo, fue un vibrante intercambio de oportunidades que no llegaron a gol.
Ambas comparten el liderato del Grupo 3 acechadas por Jordania, que ganó en Turkmenistán por 0-2.
Bahrein mantiene la autoridad del segundo bloque de la fase de clasificación después de superar a Japón, que decepcionó. Aala Hubail marcó el único tanto del encuentro a falta de un cuarto de hora para el cierre. En el otro choque, Omán ganó a domicilio a Tailandia (0-1).
Arabia Saudí perdió ante Uzbekistán, que comanda en solitario el Grupo 4. El 3-0 fue un duro golpe para los árabes, desplazados a la segunda posición que comparte con Singapur, que sumó sus primeros puntos tras superar al Líbano (2-0).
Finalmente, Emiratos Árabes conserva el primer puesto del bloque 5 después de empatar a un gol en Siria. Kuwait fue privado de su primer triunfo en el último minuto, cuando Irán marcó el empate a dos.



