MADRID (AFP) - El portero del Athletic Bilbao, Armando Ribeiro, afirmó el miércoles que estaba disgustado por la reacción del Betis después de que fuera golpeado por una botella de agua llena lanzada desde la grada del estadio del club sevillano durante un partido de Liga el pasado 15 de marzo.
Armando, que recibió seis puntos de sutura bajo el ojo después de que la botella le diera de lleno en el rostro, no pudo volver a entrenar con sus compañeros hasta el miércoles.
Pero algunos responsables del Betis cuestionaron que su lesión justificara la decisión del comité de competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de dar la victoria 2-1 al Athletic de Bilbao, que ganaba por ese marcador cuando el partido fue interrumpido en el minuto 72 por la agresión.
"Todo el mundo vio cómo quedó mi ojo después del golpe de la botella", declaró en una conferencia de prensa, su primera comparecencia pública desde los hechos.
"En vez de alegrarse ellos de que voy a estar bien para volver a practicar el fútbol, en vez de alegrarse de que casi consigo estar la semana pasada o de que ésta me den el alta, parece que tienes que estar en coma para que te crean", lamentó.
Armando añadió que nadie del Betis se interesó por su estado, a excepción del centrocampista brasileño Edu. "Ha estado como un señor, elegante, sin mirar sus intereses y preocupado por la persona", comentó.
El Betis fue multado con 9.000 euros y sancionado con el cierre de su estadio Manuel Ruiz de Lopera durante dos partidos.


