Río de Janeiro, 28 abr (EFE).- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, un ferviente hincha del club Corinthians, admitió hoy que el domingo, en la final del Campeonato Paulista, hizo fuerza por el Palmeiras, el histórico rival de su equipo de corazón pero en el que ahora trabaja uno de sus hijos.
Palmeiras venció ayer a domicilio por 0-1 al Ponte Preta en el primero de los dos partidos de la final del campeonato del estado de Sao Paulo, el torneo regional más importante de Brasil, y ahora apenas necesita de un empate en casa para quedarse con el título.
El Corinthians, el segundo club más popular de Brasil después del Flamengo de Río de Janeiro, ni siquiera se clasificó a las semifinales del Campeonato Paulista y la gran mayoría de los corinthianos espera una derrota del Palmeiras en la final.
"Todo mundo sabe que soy corinthiano y, por increíble que parezca, ayer hice fuerza para que el Palmeiras ganara", admitió el jefe de Estado en un acto público en el estado de Sao Paulo.
"Vean lo que un hijo puede hacer con su padre", agregó el gobernante al referirse a Luis Claudio da Silva, su hijo menor y que trabaja como miembro de la comisión técnica del Palmeiras como auxiliar del entrenador Vandelei Luxemburgo.
"Quien es padre sabe que entre el equipo del corazón y el hijo, uno no duda y se queda con el hijo", agregó el gobernante.
El presidente, sin embargo, insinuó que, pese a trabajar al lado del ex seleccionador brasileño en el Palmeiras, su hijo también sería corinthiano.
"Mi hijo menor, que es corinthiano, está trabajando con Vanderlei Luxemburgo. No puedo impedir que mi hijo trabaje. Y, como él está allá, por increíble que parezca, esperaba que el Palmeiras venciese al Ponte Preta", agregó.
El jefe de Estado admitió su preferencia temporal por el Palmeiras en un evento en el que estaba rodeado de palmeirenses históricos como José Serra, gobernador de Sao Paulo y líder opositor a quien Lula derrotó en las elecciones presidenciales de 2002.



