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El Valencia cierra el "paréntesis Koeman" y recupera su estilo más propio

lun 28 abr, 01:24 PM


Valencia, 28 abr (EFE).- El Valencia cerró con el triunfo por 3-0 ante Osasuna el 'paréntesis Koeman', que se ha prolongado durante los seis últimos meses, y recuperó su estilo más característico con la intención de, a cuatro jornadas del final de la Liga, eludir el descenso a Segunda División del que está a cuatro puntos.

El medio año en el que el equipo ha estado dirigido por Ronald Koeman, que fue destituido el pasado lunes, han supuesto un paréntesis en la historia reciente de la entidad, pero también una pesadilla por la línea descendente de juego y resultados que han acercado el equipo a la zona baja de la tabla.

Este paréntesis ha estado acompañado del éxito de la Copa del Rey, que el Valencia obtuvo hace dos semanas, en una temporada en la que la realidad ha estado en la Liga y la Copa ha sido la otra cara de la moneda, para algunos un espejismo y para Koeman la imagen del equipo que quería diseñar en Valencia.

Con Salvador González Marco "Voro", delegado del Valencia durante los últimos tres años, como nuevo entrenador, el equipo ha recuperado un estilo de juego del que Koeman no quería saber nada a pesar de la evidencia de que el 4-3-3 en el que insistía nunca llegó a funcionar.

Ante Osasuna, en un partido en el que al equipo hasta le favoreció la fortuna del error arbitral que propició el penalti del 1-0 y la expulsión del meta Ricardo, el Valencia volvió a jugar con el 4-2-3-1, con el que las cosas le habían ido mucho mejor que con los planteamientos del técnico destituido.

Con Marchena, en tareas destructivas, y Baraja, como líder del equipo, por delante de la defensa; con Joaquín y Mata en las bandas, con los desdobles de los laterales, y con Silva más suelto en la media punta al aprovechar la inferioridad numérica del rival, el Valencia se mostró más alegre en su fútbol y liberado de la presión que antes le asfixiaba.

Los símbolos de la etapa que ahora comienza fueron la titularidad de Santiago Cañizares, uno de los apartados por Ronald Koeman, y la presencia en los minutos finales del partido de Miguel Angel Angulo, por lo que sólo David Albelda, que estaba en el banquillo, no jugó entre los tres que regresaban a una convocatoria tras cuatro meses de ostracismo.

Otras muestras de que el ciclo había terminado fue el apoyo constante del público, mentalizado de que su equipo lo necesitaba, tras haber estado adormecido y conformado con las constantes muestras de impotencia visitas por el Valencia en Mestalla.

Los motivos por los que la afición no había reaccionado hasta ahora pueden entenderse en el alivio que suponía la buena marcha en la Copa y la sensación de no haber visto cerca el descenso hasta la goleada del pasado domingo en Bilbao, precisamente en el partido en el que al equipo le hicieron el pasillo como ganador de la Copa del Rey.

El último símbolo de la recuperación anímica del Valencia fue la victoria en sí misma, tras cuatro partidos perdidos de forma consecutiva en la Liga, racha interrumpida exclusivamente por la victoria en la Copa del Rey ante el Getafe.

Mestalla no vivió una victoria liguera desde el pasado 10 de febrero y el 3-0 final que reflejaba el marcador era a favor del equipo local en lugar de ser en contra, ya que el equipo acumulaba cuatro derrotas por 0-3 ante su público en la actual temporada.

Fue el triunfo más cómodo del equipo en la presente campaña, junto al logrado por el mismo marcador ante el Real Murcia en el debut de Koeman en noviembre del pasado año.

Si el equipo mantiene la línea de juego ofrecida contra Osasuna en los partidos que restan, asegurará la permanencia en la categoría y dará por bueno el resultado de la campaña si esta sirve para partir de cero en la próxima con el premio de competir en Europa tras el título copero.