Río de Janeiro, 27 jul (EFE).- La imagen del cubano Yuciel Nápoles dormido en la lona tras recibir un derechazo impresionante del colombiano Eleider Álvarez y el brasileño Pedro Lima, que dio un oro a su país después de 44 años de sequía destacaron en la primera jornada de finales del boxeo en los Juegos de Río 2007.
Corría un minuto y 31 segundos del tercer asalto y el cubano Nápoles, con alguna dificultad, dominaba al colombiano Álvarez por 7-5 en la final de la división de 81 kilos (medio pesado), gracias a su más refinado arte pugilístico.
Álvarez, un alegre y locuaz moreno proveniente del municipio de Turbo, en el departamento colombiano de Antioquia, ya le había probado la mandíbula a su rival, que en el segundo asalto había recibido cuenta de protección.
Nápoles se repuso y gracias a su mejor boxeo se encaminaba a una victoria, pero tuvo una leve distracción que le fue fatal: la derecha de Álvarez le cayó como un rayo en la mandíbula y se desplomó inconsciente, hasta más allá de los diez segundos que le contó el árbitro.
"Se lo dedico a mi entrenador, a mi mujer, a Turbo, a mi tierra antioqueña, a Colombia", subrayó un exultante Eleider después de la pelea.
Aficionado también al vallenato, aunque renunció a buscar la fama como cantante después que olvidó la letra de la canción cuando participaba en un concurso, Álvarez dijo que salió a buscar el oro "en cuerpo y alma", y que sabía que el cubano, "que es bueno", no resistiría sus manos si lo alcanzaba.
Pedro Lima trepó a lo más alto del podio de los 69 kilos poniendo fin a una ausencia brasileña en ese sitial que se prolongó por 44 años, ya que desde los Juegos de Sao Paulo'67, cuando se coronaron tres púgiles locales, ningún otro boxeador de este país había ganado oro.
En una final estrecha y que dio lugar a algunas dudas por ciertas decisiones de los jueces, Lima se impuso por 7-6 al estadounidense Demetrius Andrade.
"Es un orgullo y una gran satisfacción para mí", comentó a los periodistas un eufórico Pedro Lima, que añadió que, además, la medalla es para él una recompensa a una preparación "sacrificada, larga y dura".
También ganaron oro el estadounidense de origen mexicano Luis Yáñez, en la división de 48 kilos (mosca ligero) tras vencer por 14-7 al venezolano Kevin Betancourt y el mexicano Carlos Cuadras, que en los 54 kilos (gallo), ganó por 15-11, al dominicano Claudio Marrero.
El cubano Yordenis Ugas salvó el honor y la fama boxística de su país al capturar el oro en la final del peso ligero (60 kilos), en la que venció al brasileño Everton Lopes por 21 puntos a 8.



