Copenhague, 28 ago (EFE).- El Aalborg Boldklub (AaB), rival del Villarreal en el grupo E de la Liga de Campeones, es un equipo modesto y sin grandes nombres, que destaca por su espíritu colectivo y por su carácter orgulloso, que le permitió ganar la Liga danesa la pasada temporada tras 9 años de sequía.
El AaB, como se le conoce en su país, supo sobreponerse entonces a la venta al Sunderland en el mercado invernal de su mejor hombre, el delantero sueco Prica, y pese a los malos augurios de los expertos y a las críticas de rivales y medios por su juego defensivo y poco vistoso, hizo piña y acabó llevándose el título de liga.
Fue el tercer campeonato en el palmarés de un club considerado histórico en Dinamarca -fue fundado en 1885-, pero que sólo suma además otras dos copas y que no había vivido muchas alegrías últimamente hasta hace un par de años.
De la mano del técnico sueco Erik Hamrén y del goleador Prica, el AaB acabó tercero y se metió en la UEFA, vía Intertoto, eliminando al Sampdoria para entrar en la fase de grupos, donde se encontró con el Getafe y tuvo una actuación meritoria: un triunfo, un empate y dos derrotas por la mínima.
Lo mejor vendría meses después con el título de liga, que rompió de forma sorprendente el dominio que mantenían el Copenhague y el Brøndby en la última década y sirvió de paso para enviarle un recado a escépticos y críticos.
Sin Hamrén -que se marchó al Rosenborg y ha sido sustituido por el escocés Bruce Rioch, ex del Middlesbrough y el Arsenal-, el AaB ha sabido aprovecharse del inesperado tropiezo del Glasgow Rangers contra el modestísimo Kaunas lituano, que no fue sin embargo rival para los daneses (un 4-0 global en la eliminatoria).
Su espíritu colectivo aparte, lo mejor del AaB es el centro del campo, muy físico y con llegada, donde el capitán Augustinussen dirige el juego y el sueco Johansson es el encargado de dar el último pase a los dos puntas, Curth ("máximo goleador" la temporada pasada con 17 goles) y Saganowski.
Llegado a préstamo del Southampton, el polaco Saganowski, un trotamundos del fútbol, es el encargado de hacer olvidar a Prica, aunque hasta el momento ha estado muy discreto.
El veterano Karim Zaza, de origen marroquí y que ha pasado por los mejores equipos daneses, defiende con solvencia la portería, que resguarda una defensa expeditiva y sin demasiado brillo que dirige el holandés Olfers.
Rioch ha mantenido el 4-4-2 que usaba Hamrén, aprovechando las virtudes de su potente centro del campo, pero eso no le ha ayudado en el inicio de liga: tras cinco jornadas, el equipo es antepenúltimo, a 8 puntos del líder, cerca de igualar el pésimo inicio de hace un año (5 puntos en seis partidos).
Jugar la Liga de Campeones es ya de por sí un sueño para un equipo modesto de una ciudad de apenas 100.000 habitantes y con un estadio con capacidad para menos de 14.000 espectadores, aunque no será la primera vez.
Hace 13 años también se clasificó para la fase de grupos, pero por la puerta de atrás, gracias a uno de los escándalos más sonados del arbitraje actual.
Con la liguilla a punto de empezar, el árbitro español Jesús López Nieto denunció un intento de soborno de directivos del Dinamo de Kiev, que supuestamente le ofrecieron abrigos de pieles entre otras cosas, en la víspera del partido frente al Panathinaikos.
La UEFA expulsó al equipo ucraniano y le dio su plaza al AaB, al que el Dinamo había goleado en la eliminatoria previa.
Alienación tipo: Zaza; Bøgelund, Olfers, Jakobsen, Pedersen; Risgaard, Augustinussen, Johansson, Enevoldsen; Curth, Saganowski.




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