Eurosport - vie 28 sep 16:38:00 2007
En una de las temporadas más turbulentas de la historia de la McLaren, más incluso que en la época Senna-Prost, es hora de que la escudería británica limpie la casa y ponga un orden que ahora no se vislumbra. Y que empiece por Hamilton, que está nervioso.
Si Hamilton está nervioso porque Alonso está cada vez más cerca, sólo lo sabe él. Desde luego, es la sensación que transmite, puesto que mientras el asturiano calla y trabaja, Hamilton se dedica a lo que Niki Lauda definió hace unos días como "politiquear". No tiene mucho sentido pedir a voz en grito el favor del equipo. No sólo es pueril, sino que suena a chantaje emocional. Él sabe que es el chico de la casa, el genuino, y que Alonso es el adoptado. Mientras Alonso saldrá algún día de McLaren, en busca de un mejor equipo, de un mejor contrato, o de mejorar en su carrera, Hamilton siempre será el chico de Dennis. Requerir el amor paterno en tiempos de crisis es el primer signo de debilidad. El miedo es libre, y suele ser el enemigo de la victoria.
La realidad del campeonato dice que el inglés ha hecho un año estupendo. Muy por encima de las expectativas de todos. McLaren esperaba más diferencia de la que hay con Alonso, el español no barruntaba que le fueran a hacer sombra, y el inglés... el inglés bastante tenía con su primera temporada en Formula 1 como para pensar en ganar. Como son las carreras las que marcan el futuro inmediato, éstas han situado a Hamilton en una situación privilegiada, y se lo ha ganado a pulso, porque es un piloto muy bueno.
Sin duda, eso le ha creado a McLaren más problemas de los que pensaba. No es un Senna-Prost, porque Senna llegaba a un equipo con un bicampeón del mundo, el francés, pero habiendo demostrado que era el piloto más rápido de la Fórmula 1. Senna ya era un fenómeno. Aquello era una guerra entre dos pilotos con un talento similar. Si vale el simil, eran el Madrid y el Barcelona.
No. Hamilton llegaba con un perfil bajo, como no podía ser de otra manera. Otro chico rápido en Primera División, con talento y buenas maneras, pero muy a la sombra de Alonso. Ha sido el trabajo del español quien ha mejorado el McLaren. La fiabilidad del coche inglés pre-Alonso y la actual son polos opuestos. No puede Hamilton apuntarse ese tanto, porque no se puede preparar un bólido de Formula 1 campeón sin haber corrido antes en Fórmula 1. Aunque sólo sea por eso, Alonso merece que el respeto absoluto de McLaren. Tras 14 grandes premios, con dos coches, los abandonos por problemas mecánicos son... cero. Cualquier comparación con el McLaren de Raikkonen, por ir al caso anterior, hace de Alonso un superclase.
Sin entrar a valorar las nacionalidades de los pilotos, que lo único que hace es desvirtuar el juicio, o dejando de lado la historia oscura del espionaje, en la que ambos, junto a Pedro de la Rosa, son claramente culpables de utilizar información que sabían que provenía de una fuente ilegítima, como bien ha dejado claro la FIA, la diferencia es que Alonso no le debe nada a Hamilton, mientras que al revés no es igual. Alonso, por sí solo, estaría ahora en este mismo trecho del camino. Con el título a la vista. Hamilton sabe que él no. El inglés sí ha demostrado en la pista que puede ser tan rápido como Alonso, pero ha tenido al español como piloto de pruebas de lujo.Los reglajes y el conocimiento del asturiano le han hecho volar, y por eso lidera el campeonato.
Siendo justos, Hamilton fue el primero en quejarse en público, en Mónaco. Él rompió el código de silencio del equipo, y lo que ha sucedido hasta llegar a hoy, una escalada de despropósitos por parte de todo -incluida la prensa española, ingles e incluso alemana- ya se conoce, más o menos, pues la Fórmula 1 no sería nada sin las hipérboles, las exageraciones, los rumores, e incluso las mentiras. Incluso no sería lo que es sin este tipo de declaraciones. Nada es nunca verdad al cien por cien.
Ahora Hamilton viene a decir que Alonso no es como se lo había imaginado. Como si Alonso tuviera que ser un apóstol. Como si hubiera sido traicionado por un amigo, como si le importara a alguien cómo es Alonso, y como aviso a navegantes para McLaren, y por tanto Dennis. Alonso es como es, y eso sólo le afecta a su familia y allegados. Y Hamilton es como es. Y ambos, que son muy buenos, deberían hacer todo lo posible para ganar un campeonato que tienen muy cerca. McLaren, por la trayectoria que avala a la escudería inglesa, no beneficiará a nadie. El sabotaje interno está pues, descartado.
Alonso tiene motivos para sonreir, y de hecho, lo hace. Hamilton, el rookie, está nervioso. Cuando dominaba con mano férrea, con más de diez puntos sobre Alonso, era el quién sonreía en yates al sol del Mediterráneo. Ahora llega el otoño, y siente el aliento de Alonso justo detrás. Y se siente cada vez más incómodo. Por eso pide favores a papá Dennis, su mentor. Pero no, no los tendrá. Tras la multa de los 100 millones y la expulsión del Mundial, y con el aval del juego limpio del propio Ron Dennis, McLaren no se puede permitir más descrédito.
Carlos Monasterio / Eurosport