Eurosport - mar 29 abr 14:14:00 2008
El FC Barcelona viaja a Manchester, una ciudad de más de 400.000 habitantes y centro del condado de Greater Manchester, la segunda aglomeración urbana del Reino Unido, al noroeste de Inglaterra. Los culés visitan el estadio de Old Trafford, "El Teatro de los Sueños".
Esta ciudad es producto de la revolución industrial y dicha industria la ha convertido en una de las ciudades más prósperas del Reino Unido y de Europa, siendo la sede central de marcas tan importantes como Kellog o Rolls Royce. Y como no, la marca Manchester United. El conjunto inglés siempre ha sido pionero en sacarle beneficio económico a un negocio tan ruinoso en muchos lugares como el fútbol.
Posiblemente, muchos presidentes de clubes de fútbol se hayan inspirado en el club de Bobby Charlton, Matt Busby o Alex Ferguson para sacarle rendimiento al deporte del balón. Para crear una marca prestigiosa como lo lleva haciendo el Manchester United desde hace más de dos décadas.
Una marca siempre ha de tener una sede, un edificio prestigioso que sea reflejo de los valores que desea transmitir al consumidor, que exude y sugiera los intangibles que dan forma a la imagen corporativa. La sede del United es Old Trafford, y como no estamos hablando de una empresa cuyo interés es meramente comercial, si no de uno de los clubes de fútbol más prestigiosos del planeta, esta sede sugiere otros muchos valores que hacen inevitable que cualquier jugador, local o visitante, sienta removerse algo en su interior cuando pisa el césped de ese estadio por primera vez.
Todo huele a historia alrededor de Old Trafford. En su dirección postal reza que se encuentra en Sir Matt Busby Way, calle con el nombre del entrenador que durante cinco lustros se sentó en el banquillo del estadio que él mismo apodó como 'El Teatro de los Sueños'. El mismo entrenador que sobrevivió a la tragedia aérea de Munich y que reconstruyó el equipo para hacerle un grande del continente. El mismo que se permitió el lujo de tener a Bobby Charlton, Denis Law y George Best en su plantilla de manera simultánea.
El icono de la resurrección de un club
El próximo año se cumplirán cien años desde la inauguración de esta meca del fútbol. Se puede hablar de que dicho estadio nació con el club, aunque la fecha de fundación del Manchester United es bastante anterior (1878). El Newton Heath (así se conocía al club en sus inicios) jugó en varios campos hasta que en 1910 jugó su último encuentro en Bank Street, un terreno de juego que se veía afectado por la suciedad y la polución de las fábricas cercanas.
Eso es lo que tiene mudarse de una fábrica a un teatro. El flamante Manchester United (el antiguo Newton Heath rescatado de la bancarrota) hacía toda una nueva declaración de intenciones al estrenar un estadio que costó 60.000 libras y que tenía capacidad para albergar 80.000 'supporters'.
El cemento de Old Trafford está impregnado de siglo XX, pero también de siglo XXI y ha sufrido numerosas remodelaciones (una de ellas como consecuencia de su destrucción parcial por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial). El recién inaugurado sólo tenía una grada cubierta y multitud de seguidores veían los partidos de pie. El Barça visitará el segundo estadio más grande de Inglaterra tras la construcción del nuevo Wembley. El único inglés que hasta el año pasado gozaba de la categoría cinco estrellas que otorga la UEFA.
Un escenario digno de los que buscan la gloria
Un coliseo que aprovecha su estructura para que el ruido, los cantos, los gritos de la afición local lleven al United en volandas hasta la portería contraria. Un ambiente que bien puede asustar a muchos rivales, pero que también puede hacerles sentir partícipes de una gran obra que se va a representar durante noventa minutos. Una obra sin guión y en la que cada cual puede decidir si tomar el papel de protagonista o secundario.
Como aficionado español, recuerdo dos grandes noches en el Teatro de los Sueños. Las dos las protagonizó el eterno rival del Barcelona, el Real Madrid. Fernando Redondo y Raúl tocaron el cielo con un gran partido en el que el mediocentro argentino les enseñó a bailar un tango a todos los aficionados ingleses y en el que el 7 terminó de hacerse grande en Europa con dos goles. Esto sucedió en el año 2000, tres años más tarde Ronaldo interpretó un soliloquio en el mismo escenario en un partido digno de una megaestrella, anotando tres tantos.
El Barcelona tiene en su mano coger el libreto y decidir ser el intérprete principal. Xavi e Iniesta pueden mostrar al mundo entero que son el motor del equipo y que pocos centrocampistas están a su altura. Eto'o puede poner fin a su 'problema' con el club y la escasez de trofeos y ser determinante. Messi puede seguir cimentando su historia y demostrando que está llamado a ser uno de los más grandes en un territorio que le supone una motivación extra a cualquier argentino.
Old Trafford le "debe" algo al Camp Nou
El United ha vivido días de gloria en Old Trafford, pero el más grande lo vivió ante 90.000 espectadores en el feudo de su rival por estar en la final de esta Liga de Campeones. El marcador electrónico del Camp Nou reflejaba el minuto 90 de la final del 99 con un resultado de 0-1 favorable al Bayern de Munich...
Schmeichel subía a rematar a la desesperada dejando el arco de los ingleses vacío y Teddy Sheringham cazaba un remate tonto que le aseguraba la prórroga al United, minuto 91. Todo fue muy rápido, los 'Diablos Rojos' consiguieron un saque de esquina a su favor y, en el minuto 92, Ole Gunnar Solskjaer (el asesino con cara de niño) marcaba el tanto que le daba al Manchester su segunda Copa de Europa.
Es el turno pues, de que el Barcelona viva la magia del 'Teatro de los Sueños' y la aproveche para realizar una actuación digna de aplauso y merecedora de una final en el estadio Luzhniki de Moscú el próximo 21 de mayo.
Alfredo Muyo (amuyo@eurosport.com) / Eurosport
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