VIENA (AFP) - La selección española de fútbol tiene ocasión de cambiar su historia de las últimas décadas y, 44 años después del título ganado en 1964 con el mítico gol de Marcelino a la Unión Soviética, lograr su segunda Eurocopa en la final que juega contra Alemania este domingo a partir de las 20h45 en Viena.
El equipo de Luis Aragonés, que dejará el cargo tras este partido, parte como favorito por el juego que ha exhibido en esta Eurocopa, aunque Alemania tiene ventaja por su experiencia en este tipo de duelos, ya que busca su cuarto título continental, en su final número 13. La selección alemana ganó la Eurocopa en 1972, 1980 y 1996, y ésta será su sexta final, tras haber perdido las de 1976 y 1992, mientras que España se juega por tercera vez el título, tras ganarlo en 1964 y perderlo en 1984, contra Francia.
Alemania tendrá la ventaja en este partido de que España no podrá contar con David Villa, máximo goleador del torneo con cuatro tantos, que sufrió una lesión muscular en la pierna derecha en la semifinal contra Rusia (3-0), y su puesto será ocupado por Cesc. Ese cambio podría volverse en contra de Alemania, ya que España hizo su mejor juego en la semifinal contra Rusia cuando Cesc entró en lugar de Villa en el minuto 34.
Con cuatro centrocampistas organizadores en juego (Cesc, Xavi, Iniesta y Silva), Rusia no supo cómo frenar el toque de la pelota que tenía España, que la movía con facilidad y desparpajo, y el equipo de Luis Aragonés acabó goleando por 3-0. El técnico español de 69 años, que lleva 21 partidos consecutivos invicto al frente de su selección, alineará al mismo equipo que ha venido utilizando en esta Eurocopa, con excepción de Villa, en una competición en la que ha sacado adelante todos sus partidos, con once goles a favor y tres en contra.
"Alemania físicamente va a ser mejor, pero le metemos un ritmo al balón que puede cansarlos. Vamos a ver si lo permiten, pero es muy difícil que cualquier equipo no nos permita tocar, sobre todo cuando lo hacemos rápido", afirmó Aragonés. Alemania, por su parte, tras un inicio titubeante, en el que ganó a Polonia (2-0) y Austria (1-0) y perdió con Croacia (2-1), se recuperó en la segunda fase ganando a Portugal (3-2) en cuartos y a Turquía (3-2) en semifinales.
La principal baza de Alemania es su centro del campo, con Michael Ballack, aunque está en duda por una dolencia en su pantorrilla derecha y podría ser reemplazado por Tim Borowski, y Bastian Schweinsteiger. Arriba, delanteros de la talla de Lukas Podolski, Miroslav Klose y Mario Gómez asustan, auque tal vez su punto débil sea la defensa, con seis goles recibidos y un portero Jens Lehmann, en horas bajas.
El seleccionador alemán Joachim Löw sabe que España será un rival complicado. "Los españoles dieron una exhibición impresionante contra Rusia en la semifinal. Desde el inicio del torneo, juegan en un nivel muy alto y son muy buenos técnicamente. Es un equipo que varía incluso más su juego que Portugal, los mediocampistas cambian constantemente de posición y juegan muy cerca de los delanteros. Es realmente un equipo imprevisible", afirmó el técnico.
España llega con la ventaja de haberse quitado la presión de una historia negra que le impedía superar siempre la fatídica barrera de cuartos de final y que una derrota contra un rival del calibre de Alemania no sería indecorosa. Pero la selección española querrá derrotar a un rival al que sólo ha ganado una vez en partido oficial, habiendo perdido cuatro veces y empatado dos.




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