Manresa (Barcelona), 30 abr (EFE).- El Ricoh Manresa tiene mañana la oportunidad de firmar su permanencia, en casa y ante un equipo que ya sabe que la temporada que viene estará en la LEB, el Grupo Begar León.
Con doce victorias, los catalanes dependen de sí mismos y con ganar un partido más, ya tendrían en el saco el objetivo de la permanencia.
Eso sí, el Ricoh no puede desaprovechar más ocasiones. La semana pasada ya perdió en Bilbao y el de mañana es el último partido en casa de los manresanos.
Al igual que en la pasada jornada, el Manresa podría saltar a la pista sabiéndose salvado, en función del partido entre el MMT Estudiantes y el Vive Menorca.
Los catalanes, sin embargo, no pueden evitar recordar la situación de su último descenso, cuando perdieron en casa ante un Fuenlabrada que no se jugaba nada. Esa derrota fue medio billete a la LEB, pues el último partido en Menorca fue una final dramática.
En este sentido, el entrenador del Ricoh Manresa, Jaume Ponsarnau, alerta de que "jugamos contra un equipo que ya está descendido, que no se juega nada, pero que tiene jugadores que están ilusionados para acabar bien la competición, para hacer buenos partidos y para conseguir dar una buena imagen. Todo esto los hace muy peligrosos".
A pesar del cansancio de la temporada, Ponsarnau explica que la mentalidad de los jugadores "seguro que será buena porque daremos el máximo, lo que es importante es que todas estas ganas, no supongan perder concentración".
"Lo más importante es hacer las cosas bien, estar concentrados, volver bien a defender, que no nos anoten canastas fáciles y buscar nuestros momentos", añadió.
Los catalanes tendrán de nuevo la baja de Guillem Rubio, pero se espera que los tocados durante la semana pasada, Josh Asselin y Alfons Alzamora y Jordi Grimau estén más recuperados de sus dolencias.
Ponsarnau comenta que "queda poco para acabar y lo que queda se tiene que afrontar con la máxima mentalidad y en este sentido, el equipo está dando garantías".
Sobre el León, Ponsarnau explica: "Debemos competir con sus tiradores, que no se encuentren cómodos. La otra competición es el juego interior. Ellos son un muy buen equipo de rebote ofensivo".
En especial el técnico catalán destaca a Rick Hugues, "uno de los jugadores con más talento jugando de espalda a canasta de la Liga ACB".
El partido es el más importante de la temporada para el Manresa, que espera tener el pabellón lleno hasta los topes.



