Eurosport - jue 01 may 00:51:00 2008
El Chelsea será el segundo finalista de la Liga de Campeones gracias a su victoria (3-2) ante el Liverpool en un partido eléctrico. Drogba, con dos goles, le ha ganado la partida a Fernando Torres, que ha logrado un gol pero se queda a las puertas de su primera gran final continental.
Se cumple, aunque no del todo, el sueño de Roman Abramovich. Los millones de euros invertidos por fin empiezan a dar sus beneficios: por primera vez en su historia, el Chelsea será finalista de la Copa de Europa. Además, con un significado especial además del monetario: los blues le ganan la partida a Rafa Benítez después de dos semifinales perdidas.
El técnico más vapuleado por los medios británicos, Avram Grant, tapaba la boca a sus detractores al lograr en este estadio lo que no pudo conseguir su antecesor al frente de los "blues", el idolatrado José Mourinho.
En otra noche de dramatismo europeo, un Chelsea sobrado, centrado, eficaz, empequeñecía al Liverpool. Pudieron más los Drogba y los Essien, los Cole y los Ballack. La plantilla del archimillonario Roman Abramovich ante la pasión del entregado Liverpool, hoy insuficiente.
Quizá su victoria del sábado ante el Manchester United en la "Premier" inyectaba dosis renovadas de confianza a la formación londinense.
El marfileño Didier Drogba, el hombre cuyas supuestas artes "teatrales" disgustan tanto a Rafa Benítez, quien en vísperas pedía públicamente al árbitro precaución extra hacia este jugador, representaba la mayor amenaza para la escuadra del madrileño en la primera mitad.
Era Drogba el primero en adentrarse en los feudos de Pepe Reina, y el jugador que daba más trabajo a las defensas "red" con internadas continuas y con una misión clara: molestar a Carragher y Skrtel y transformar un guión en principio descafeinado.
Mientras que los "Blues" arrancaban con los motores engrasados, controlando, con ritmo, y con las piezas bien ajustadas en todos los departamentos, los de Benítez no terminaban de encontrar su sitio.
Las esperanzas de la hinchada, depositadas ciegamente en la velocidad y el olfato del adorado Fernando Torres no encontraban la jugada prodigiosa el ex del Atlético de Madrid.
Gozaba de un instante que podía haber desnivelado el marcador, con una jugada que provocó Benayoun y en la que intercedió el inglés Gerrard para poner ante los pies del español un balón que esta vez Torres no pudo con el cancerbero checo Petr Cech.
Irónicamente fue precisamente un balón que se le escapaba al madrileño el desencadenante del desastre, al retomar la pelota Salomón Kalou para rematar a la portería de Pepe Reina. El portero español desviaba bien hacia un lateral, pero Drogba, de nuevo, se adelantaba al noruego John Arne Riise para dar la ventaja al conjunto anfitrión a la media hora de partido.
Por cierto, que cada vez que tocaba el balón el escandinavo -autor del desafortunado autogol en Anfield en la primera eliminatoria- los aficionados del Chelsea la tomaban con el nórdico.
Un lanzamiento de falta que asumía con torpeza el maltratado zaguero escandinavo tampoco contribuía a hacerle grandes favores.
El encuentro cobraba tintes dramáticos para la plantilla de Anfield. Con la presión azuzando y el marcador en contra, llegaba el momento en el que, en teoría, el Liverpool suele crecerse.
Además, en el minuto 22, el Benítez se veía forzado a sacar a Martin Skrtel, por lesión de rodilla.
Final agónico
El Liverpool saltaba al campo en el segundo tiempo con la urgencia de enmendar las imprecisiones mostradas en el primer acto.
Con el técnico del Manchester United, Alex Ferguson, como atento observador desde las gradas, el primer amago para poner un parche al marcador llegaba con un tiro del holandés Dirk Kuyt que frenó de forma soberbia Cech.
Y entonces sí. La réplica a Drogba llegaba de Fernando Torres. El "Niño" escuchaba las llamadas de la hinchada para devolver la calma a su equipo en el minuto 64. Retomaba un balón que le filtraba Yossi Benayoun, tras deshacerse de cuatro defensas del "Chelski".
Un toque con la izquierda y un certero tiro a puerta de "The Kid" con la derecha sirvieron, por lo pronto, para romper las negras estadísticas que cosecha el Liverpool en Stamford Bridge.
El segundo asalto de las semifinales inglesas no obtuvieron conclusión en los 90 minutos.
Al Liverpool le tocaba encajar un susto monumental en el minuto 95, cuando el colegiado italiano Roberto Rosetti anulaba un gol de Essien por fuera de juego.
Superado el impacto, llegaba el peor momento para el Liverpool, cuando una falta del suplente finlandés Sami Hyypia sobre el germano Ballack provocaba un penalti, que transformó Frank Lampard para dar, ahora sí, ventaja a los locales.
La agonía en la que se sumergía el Liverpool no terminaba ahí. Drogba volvía a la carga y asestaba otro golpe letal a los "reds", tras una buena jugada de Nicolas Anelka.
El holandés Ryan Babel, suplente de Torres, lograba otro tanto aprovechando, con un disparo lejano que no supo despejar Cech y que podía reavivar el tramo final de la eliminatoria.
El Liverpool apretaba en los últimos minutos a la desesperada. Buscaban el gol que les hubiera metido en la final.
No pudo ser. Drogba guiaba a su equipo hasta la gran cita en Moscú. Stamford Bridge celebraba la victoria histórica de su equipo, mientras el Liverpool de Benítez lloraba la oportunidad perdida y despedía una temporada sin títulos. Mientras, el Manchester United espera ya en la final.
LA FICHA DEL PARTIDO
3 - Chelsea: Cech, Essien, Carvalho, Terry, Ashley Cole, Joe Cole (Anelka, m.90), Ballack, Makelele, Lampard (Shevchenko, m.117), Kalou (Malouda, m.70), Drogba.
2 - Liverpool: Reina, Arbeloa, Carragher, Skrtel (Hyypia, m.20), Riise, Kuyt, Alonso, Mascherano, Benayoun (Pennant, m.77), Gerrard, Torres (Babel, m.98).
Goles: 1-0, m.32: Didier Drogba, m.32, 1-1, Fernando Torres, m.64, 2-1, m.98: Frank Lampard, 3-2, m.117: Ryan Babel.
Árbitro: Robert Rosetti (Italia). Sacó tarjeta amarilla a Xabi Alonso y a Arbeloa, del Liverpool.
Incidencias: Segunda eliminatoria de las semifinales de la Liga de Campeones, disputada en el estadio londinense del Chelsea de Stamford Bridge, ante un público de aproximadamente 37.000 espectadores.
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