Zaragoza, 31 may (EFE).- La checa Barbora Spotakova fue la gran protagonista de la V edición del Gran Premio Gobierno de Aragón disputado en las pistas del Centro Aragonés del Deporte de Zaragoza al quedarse muy cerca de superar la barrera de los setenta metros (69,15 metros) en lanzamiento de jabalina y lograr el cuarto mejor registro de la historia.
Spotakova abrió los concursos con un primer lanzamiento que desde el inicio del vuelo de la jabalina ya se vio que iba a ser muy largo. La medición de los jueces lo confirmó al anotarse su mejor marca y batir el récord de su país, en una competición en la que también estuvo a un buen nivel la estonia Moonika Aava con 65,85.
Entre los españoles la mejor actuación la protagonizó el discóbolo canario Mario Pestano, con un mejor lanzamiento de 66,72 metros, con lo que batió al húngaro Gabor Mate y venció la prueba.
La reunión zaragozana no pudo tener peor comienzo con una suspensión de casi media hora, después de disputarse el 4x100 metros femeninos, por una fuerte tormenta que hizo incluso temer por el desarrollo del resto de las pruebas, aunque la lluvia finalmente solo acompañó fugazmente algunas competiciones.
El adelanto de fechas de esta competición, que en la pasada edición fue la segunda mejor española, motivó que la mayoría de los participantes se encuentren en el inicio de su puesta a punto en el camino hacia Pekín y las mayoría de las marcas se quedaron excesivamente lejos de lo que cabía esperar.
En la prueba masculina de 3.000 metros, con el eritreo Zersenay Tadese sólo pudo ser tercero. Juan Carlos Higuero y Jesús España pelearon por la victoria, pero el cambio de ritmo del burgalés en los últimos cien metros fue decisivo.
En el lanzamiento de peso, Garrett Johnson y Yuri Belov, primero y segundo respectivamente, no bajaron en ninguno de sus lanzamientos válidos de los veinte metros, una barrera que no pudo superar el leonés Manolo Martínez, capitán de la selección española, que se quedó a 38 centímetros.
En salto de longitud, el británico Greg Rutherford fue el único que consiguió volar por encima de los ocho metros, mientras que el hispano cubano Joan Lino se quedó todavía demasiado lejos de la marca que le permita viajar a Pekín.



