jue nov 05 15:10
"Un buen día, estando yo en el Chad, miré mi teléfono móvil y comprobé que tenía ocho llamadas perdidas. Era nuestro colaborador en Kinshasa. Estaba en un torneo que se estaba disputando en la capital del Congo. Le devolví la llamada enseguida. La insistencia sólo podía obedecer a un motivo: algo realmente impactante debía haber sucedido en un torneo que se estaba celebrando en la región" Bienvenu Latuni es un chaval de 15 años. Mide 2,22, tiene una envergadura de 2,42 y calza un 56.5 de pie. Es capaz de hacer un mate sin saltar. En estos momentos, se está sometiendo a unas pruebas para determinar si el gigantismo que padece le obligará a ser operado o no. Apenas lleva siete meses jugando al baloncesto. Sus padres, unos humildes agricultores de la zona de Bandundu, a 250 kilómetros de Kinshasa, en una zona de meseta y sabana, no podían creerse la oportunidad que Anicet Lavodrama, que actualmente trabaja para la empresa de representación U1st, les estaba poniendo encima de la mesa. En una zona donde la única prioridad posible pasa por comer, cuidar y vender la cosecha y proteger a la familia, el deporte profesional no pasa por sus mentes, pero en ese momento, de repente, todo el orden establecido en la familia Letuni parece haberse agitado como las burbujas de una botella de cava. Su hijo viajaría a Europa
---------------------------------------

Bienvenue Latuni junto a Lavodrama y Pere Gallego
Su hijo viajaría a España para entrenarse en equipos como el Joventut, el Baskonia o el Manresa. La amplia sonrisa del padre de Bienvenu es una más de las muchas que atestiguan el trabajo de Anicet Lavodrama, un pívot que dejó huella en la ACB por su facilidad para poner tapones y hacer mates dentro de una longeva trayectoria en nuestro país que incluye equipos como el OAR de Ferrol, el Joventut o el Valladolid, donde colgó las botas hace ya más de once años.
"Cuando hablé con Juan Aísa y me expuso los planes que Ufirst tenía en África, me sentí muy afortunado. La labor de orientación profesional a chavales de mi continente es algo muy interesante. En los equipos de ACB hay una gran inquietud por conocer mucho más el continente africano. Hay muchísimo talento y nosotros hemos sido pioneros a la hora de hacer un seguimiento continuado para posteriormente reclutar a los jugadores con más posibilidades".
Webber Lufanga es otro ejemplo. Un líder nato, con un gran manejo de balón. Mide 1.88 y es de la misma generación que Letuni. Juega de base y también está probando con varios equipos ACB. La labor de Anicet Lavodrama en U1st nos descubre un continente - el africano- que esconde un enorme potencial. Jugadores como Romain Sato, los hermanos Samb, Serge Ibaka, Boniface N'Dong, Sitapha Savane o Christian Eyenga están ya en la mente de todos los aficionados al baloncesto, pero quedan muchos más.
El baloncesto en África está pasando por un período de gran ambigüedad. En los años 60, 70 había mucho apoyo institucional, tanto en colegios como en comunidades. Hoy en día, la situación económica ha provocado que las instalaciones deportivas hayan empeorado. Paradójicamente, las semillas plantadas en décadas anteriores han dado sus frutos y el número de jugadores ha aumentado. Los medios de comunicación también juegan un papel fundamental. En las televisiones hay baloncesto constantemente y el fenómeno internet ha acercado aún más a las grandes estrellas de la NBA a todos esos chavales que sueñan con emular un buen día a Lebron James, Kobe Bryant o Pau Gasol. Falta, evidentemente, el último paso, el más importante: el profesionalismo.
Letuni, machacando sin saltar
Desde la oficina central de U1st en Dakar, dirigida por Lamine Savané (hermano de Sitapha) se distribuyen decenas de colaboradores con una sola misión: identificar el talento. El segundo paso es dotar a esos jóvenes con talento de medios para la práctica del baloncesto. Países como El Congo, Nigeria o Senegal tienen jugadores con características morfólógicas muy apropiadas para jugar al baloncesto. Son muy altos, pero también atletas excepcionales, con una gran capacidad de salto y una elasticidad increíble. Nombres ilustres como Dikembe Mutombo colaboran con Anicet en esta especie de mina baloncestística que no parece tener fin. La labor es apoyada incluso por instituciones, como la Embajada Española en Kinshasa, que acoge a entrenadores y ojeadores y que han sido capaces de entender que el deporte es una fantástica vía para fomentar las relaciones internacionales.

Lavodrama, con la camiseta de La Penya
Después de media hora de conversación, la permanente sonrisa de Anicet Lavodrama sólo se quiebra con los tópicos que desde los medios de comunicación europeos se vierten día a día sobre el continente africano. "Hay mucha ignorancia al respecto. Sólo se destaca lo negativo, quizás porque nunca ha habido vínculos entre España y África como se tienen con el este de Europa o Sudamérica". Un buen ejemplo del desconocimiento sería el relacionado con los clubes. Es evidente que la escuela juega un papel fundamental en toda África, pero también poco a poco, los clubes deportivos van adquiriendo una gran responsabilidad, no sólo en la labor de formación de los jugadores, sino también en la organización de torneos y campeonatos provinciales e incluso nacionales.
De esos torneos surgen grandes talentos de los que oiremos hablar muy pronto en nuestro país, gracias a la labor de Anicet Lavodrama, que llegó desde la República Centroafricana un buen día de 1985 para quedarse entre nosotros. Elegido en la tercera ronda del draft del 85 por los Ángeles Clippers, Lavodrama compartió lista con nombres como Pat Ewing, Arvidas Sabonis, Fernando Martín, Spub Webb o como Manute Bol, aquél gigantesco sudanés que sorprendió al mundo desde sus 231 centímetros. Un guiño del destino que anticipaba el futuro profesional de Anicet.
Manute Bol junto a Bogues: el más alto y el más bajo
24 años después, este entrañable personaje, casado con una ferrolana y padre de dos hijos, es el fiel exponente de muchos jóvenes que sueñan con jugar al baloncesto profesionalmente, bien en Europa, bien en la NBA. En la búsqueda de la sonrisa de África, no se me ocurre mejor embajador que la de este pívot que sumó 403 tapones en la ACB y que contagia la alegría y el entusiasmo de aquél que entiende el baloncesto, como una filosofía de vida.
*NOTA: La entrevista completa con Anicet Lavodrama se emitirá este viernes, a las 15.00, dentro del programa "Planeta Eurosport", en Radio MARCA.
Fernando Ruiz fruiz@eurosport.com
Eso eso, robando talentos a África, que ya no alcanza con los recursos naturales
Por favor, AÑADE TU COMENTARIO AQUÍ con tu usuario/cuenta de Yahoo!