Miles de personas habían comprado ya sus entradas para ver las competiciones de salto en Londres, pero los organizadores se han visto obligados a ofrecerles la devolución del importe porque no podrán ver bien los eventos desde algunos asientos.
El Aquatics Centre tiene capacidad para albergar a 17.500 personas. Pero alrededor de 600 de esas entradas, correspondientes a las ocho sesiones de la plataforma de 10 metros, están localizadas en una zona en la que los aficionados perderán de vista algunos momentos una vez que los atletas se lancen desde el trampolín más alto.
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"Las personas con este tipo de asientos no tendrán la posibilidad de ver a los atletas cuando salten al aire. Se perderán ese nanosegundo de acción y verán el resto de la trayectoria del salto", reconoció una miembro del Comité de Organización de los Juegos Olímpicos (LOCOG son sus siglas en inglés) al diario británico 'Daily Telegraph'.
"Cuando estos tickets fueron puestos a la venta después del evento de prueba, en la que comprobamos la vista de cada asiento, no dijimos que la vista estaba parcialmente restringida. Estábamos tratando de atraer a más público británico para el salto", continuó.
El Comité de Organización admitió haber ofrecido esos asientos sin hacer referencia a la restricción visual, pero dijeron que todos los afectados recibieron un correo electrónico ofreciendo un reembolso si lo deseaban.
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