Al margen de colores y pasiones, creo que es un dato objetivo y fácilmente demostrable que en la liga española tenemos hoy día el privilegio de tener a los dos mejores equipos del mundo y a los dos mejores entrenadores del momento. A pesar de que el fútbol obliga a ser prudentes casi todos coincidimos en que Madrid y Barcelona , si el calendario no lo impide, se deberían jugar allá por el mes de Mayo la final de la Champions con Mou y Pep en el banquillo. Precisamente por eso me extraña que los dos técnicos más envidiados del mundo, que los dos entrenadores que son la envidia de todo un colectivo por sus títulos, por su repercusión mediática y por los recursos de los que disponen, se estén haciendo de rogar a la hora de aclarar cual va a ser su futuro la próxima temporada. Por motivos diferentes, pero los dos entrenadores no acaban de ser rotundos a la hora de confirmar su continuidad.
El entorno de Mourinho ha deslizado en las últimas semanas la idea de que no ve clara su continuidad, a pesar de que tiene dos temporadas más firmadas con Florentino. Leyendo entre líneas se puede sacar la conclusión de que el portugués necesita todavía más poder, más control del vestuario o mayor reconocimiento público a su trabajo. El otro día le preguntaron si era feliz en el Madrid y su respuesta, más bien su no-respuesta, sembró una duda que a mí me parece inexplicable. Se debería sentir el entrenador más feliz del mundo por varios motivos: tiene la liga a mano, opciones en la Champions, el presidente le ha dado todos los caprichos, la afición le respalda, gana un pastón… Sinceramente me parece que tendría que haber sido mucho más rotundo en su respuesta, sobre todo si realmente tiene la intención de quedarte. Sólo el detalle de no decir públicamente de manera tajante que quiere seguir y cumplir su contrato y su proyecto con el Madrid me parece sembrar una duda innecesaria.
Guardiola, con otro estilo, está actuando de una manera similar en el Barcelona. Asume el poder absoluto, se están renovando futbolistas con su consentimiento, tiene (con total merecimiento) al club y a la ciudad a sus pies, pero él se resiste a anunciar que va a seguir. Su excusa de que se lo tiene que ganar no cuela, porque es evidente que Pep no necesita ganar nada esta temporada para haberse ganado de sobra el derecho a renovar. Todo hace indicar que va a continuar siendo el capo, pero su manera de evitar cuestiones sobre su futuro ponen nervioso a un club y a una afición que veneran a su ayatolá.
Mou y Pep, Guardiola y Mourinho, seguro que se sienten privilegiados por ser los entrenadores de las dos clubes más importantes del mundo, pero lo están disimulando muy bien. Espero que por el bien de nuestra liga y por la rivalidad de Madrid y Barca continúen los dos, pero empieza a ser cansino la poca emoción que demuestran los dos cuando se les cuestiona por su futuro. Al menos cuando se les cuestiona públicamente….


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