Se dice, no sin razón, que la necesidad agudiza el ingenio. Y en el mundo del baloncesto, parece difícil encontrar un ejemplo mejor que el que representa el Olympiakos. Echemos la vista atrás, cuando ninguno de nosotros éramos conscientes de que teníamos una prima de riesgo. El conjunto del Pireo manejaba unos presupuestos increíbles y sus propietarios, Panagiotis y Giorgios Angelopoulos no tenían inconveniente en poner más de 12 millones anuales encima de la mesa para pagar la ficha de jugadores como Josh Childress o Linas Kleiza.
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