
Estimado Sergio:
Disculpa si te escribo en primera persona. No nos conocemos personalmente, apenas hemos coincidido en dos o tres entrevistas, aunque tenemos referencias a través de amigos comunes. Me consta que no te han gustado algunas de mis críticas. Lo entiendo perfectamente. Yo solo soy un periodista que trata de escribir sobre baloncesto, mi pasión desde que era un canijo que apenas llegaba a la canasta de mini.
Me gustaría tener más tiempo para seguirlo más de cerca, para viajar y ver más partidos, para conocer a los jugadores personalmente, como cuando trabajaba en la radio y disfrutaba de los Alberto Herreros, Alfonso Reyes, Iñaki de Miguel, Roberto Dueñas, Carlos Jiménez o Nacho Rodríguez en las competiciones internacionales. Mis ocupaciones me impiden seguir haciéndolo, pero sigo siendo fiel al mejor deporte del mundo: voy a todos los partidos que puedo, no falto a una Copa del Rey desde 1996 y escribo este blog con la ilusión de un periodista que empieza después de haberse licenciado, aunque de eso hayan pasado ya unos cuantos años.
Desde esa experiencia que te dan los años, los aciertos y los errores se reparten. No sabría decirte en qué porcentaje, los lectores de este blog que contiene más de 300 artículos seguro que sabrán cifrarlos con tino y serán justos conmigo.
Y tú, Sergio, deberías pasar a computar como un error en mi lista de aciertos/errores. Un error con letras mayúsculas, un error evidente, a buen seguro no intencionado, y por el que te pido mil disculpas. Sé que has comentado con algunos de mis compañeros que no entendías mis comentarios. En esta profesión todo se sabe, el boca a boca corre como un conejo, ya sabes, el Radio Patio del Periodismo es así. Y tenías razón en tu malestar. Pensé que no podrías jugar a alto nivel por tu nivel físico-defensivo, que tus carencias se verían más que tus virtudes en un equipo que no es un equipo cualquiera. Jugar en el Real Madrid es probablemente, lo más complicado del mundo. Al menos en el baloncesto FIBA. El escudo pesa, la prensa es complicada y la afición también.
Estaba equivocado. Nunca serás un gran defensor, pero tu talento para jugar a este deporte está por encima de todo eso. Y en mi modesta "campaña" reclamando valentía en el basket, no sería justo si no hiciera pública esta rectificación. Hacen falta muchos valientes, para acabar con ese baloncesto rácano que nos deja huérfanos de referentes, que espanta a la gente de las canchas y que hace que los televidentes cambien de canal cuando ven una canasta y diez jugadores en una cancha. La tarea de reivindicar el baloncesto como lo que siempre ha sido, el segundo deporte nacional, es tarea de todos.
Anoche, viéndote jugar en el Palacio, certifiqué mi lamentable error, aunque ya llevaba unos días sospechando de mi miopía basketera. El Real Madrid de esta temporada se mueve al ritmo de Pablo Laso en el banquillo y de Sergio Rodríguez en la pista. Y, nadie podrá discutirlo, es un Madrid completamente distinto al resto de equipos de la Liga Endesa. Un Madrid alegre, rápido, que parece pasárselo en grande en la cancha, que contagia a la gente, que se levanta en sus asientos en cada contraataque, en cada acción eléctrica.
Queda, por supuesto, mucho camino por recorrer. Hay equipos muchos más redondos en Europa, como el Barça Regal o el CSKA de Moscú, pero al fin y al cabo, el proyecto de Pablo Laso lleva apenas cinco meses.
Bueno Sergio, no quiero molestarte mucho más. Solo espero que alguien te haga llegar esta carta y que aceptes mis disculpas. Justo es reconocer los errores y yo, claramente, he cometido uno. Y si quieres que te sea sincero, casi me alegro de haberlo cometido. Eso solo significa que el baloncesto español ha recuperado a Sergio Rodríguez, de profesión base.
Te envío un cordial saludo
Fernando Ruiz Álvarez


8 comentarios