Rubén Uría

‘The Walking Dead’

El presente, un erial. Después del enésimo edredonning del Real Madrid (al que le devuelve la moneda el Barça), del exitazo ante un Segunda B en Copa y del revolcón de anoche en casa del Espanyol, ese meritorio equipo cuyos jugadores cobran menos y corren más que los rojiblancos, el Atlético se refocila en su mediocridad. Lo hace con tanto estruendo como zafiedad. El Gilatlético vuelve a su kilómetro cero, a su hábitat naural: el desguace. La casa de los horrores, antaño club histórico y hoy SAD histérica, está en jornada de puertas abiertas: un equipo (es un eufemismo generoso) a cuatro puntos del descenso - este era el proyecto 'ilusionante' de la prensa-, un entrenador que no cuenta con el respaldo de la grada (sin despido, no hay dinero), un jugador que fue el mejor del Atlético el año pasado y que este curso será vendido, un Director Deportivo que no es ni director ni deportivo y una propiedad que gestiona un club como un negocio privado, donde se mudan de casa sin pedir la opinión a sus aficionados. Pero todo está bien en el Atlético, esa SAD que sólo conjuga el verbo fracasar.

Pagar y cobrar. Al Atlético, que no resiste análisis serio si no se gira el cuello en dirección al palco, se le plantea el mismo viaje a ninguna parte de los últimos 24 años. Parcela deportiva: El problema no es de entrenador, porque nunca lo ha sido. Un dato: en 24 años, el clan Gil ha cambiado 49 veces de entrenador. En los 66 años anteriores, hubo 53 entrenadores. Por cierto, el finiquito no lo pagan los Gil. Paga el socio. El cáncer parte de una estructura de plastilina, de moco de elefante, de proyecto hueco y de un discurso vacío. Aquí la escala de responsabilidad se mide en base a una jerarquía de pagafantas: ¿Manzano? Zombi, como en 'The Walking dead'. ¿Caminero? Mudo. Vale más por lo que calla que por lo que habla. ¿García Quilón? A cada temporada que pasa, tiene el bolsillo más lleno. ¿Cerezo? En sus labores, contar chistes y protegerse bajo palio de sus amigos reporteros. ¿Gil Marín? Pío, pío, que yo no he sido. Existen mil y una teorías sobre el bucle de triste realidad que asola al Atlético, candidato a todo en verano y feliz de salvar la categoría en invierno. Pero hay una constante invariable e indiscutible: La afición paga, ellos cobran.

Figuritas de mazapán. El Atlético empezó tratando de jugar a fútbol. Con más acierto o menos, pero lo intentó. Pero eso es una cosa y otra, bien diferente, vender la burra de alternativa al título y una pedazo de plantilla. ES MENTIRA. Este equipo es sensiblemente peor que el del año pasado. Falcao, Arda Turan, Adrián, más gente de la cantera (que salga bien o mal, sienten el club), trata de acudir al rescate, pero el lastre es inmenso porque la mayor parte de ese grupo no sabe a qué afición representa, porque nadie se lo ha explicado. Algunos sólo llegan para salir en la foto. Es lo que tiene cuando, en vez de un club, se lleva una política de extraños fondos de inversión, como en una agencia de compra-venta de jugadores. La película: 'Gil, Cerezo, Quilón y otros mercenarios del montón'. Nadie duda de la honradez de los juagdores, pero alguien debería hacerles entender que mientras ellos apelan a que "son profesionales" y tiran del manido "esto lo sacamos los profesionales", resulta que no lo sacan. Y que los que sí lo sacan son los aficionados. Ellos sí se sacan el abono.

Afición: Catársis o resignación. Hablando en plata, Puerta 0; o cero y puerta. La afición se siente estafada y engañada; y gran parte empieza a comprender y asumir  que los socios que renuevan su abono sólo son terneros de engorde para Gil. Después de 24 años de anestesia general (gracias a Dios hay gente que todavía tiene dignidad y protesta de manera pacífica por el cambio necesario), en el Calderón se han escuchado cánticos asquerosos como 'Kiko cojo', 'Torres niñato', 'Kun traidor' o 'Forlán maniquí'. Jugadores de verdad, que sí han dado todo en el campo por un Atlético grande, sin que la directiva estuviera a su altura. Por no hablar de esos gritos de 'Guti maricón', 'Raúl es un borracho' o 'Puerta muérete'. Actitudes desagradables, reprobables y nocivas para la salud de un club desnortado, ausente de sentido común. Cabe preguntarse qué pasaría si toda esa energía empleada en gritar gilipolleces en contra de Guti o de Puerta, o en contra de mitos como Kiko o Torres, la gente del Atlético la empleara en unirse a esa minoría valiente que canta "Diles que se vayan".

El futuro. A la espera del veredicto popular de una afición anestesiada mientras los Gil asesinan a sangre fría un sentimiento, el Atlético sigue siendo el saco de la risa del resto de aficiones de España. Hubo un tiempo donde se decía que la afición rojiblanca era la mejor del mundo. Pero la mejor afición del mundo no celebra séptimos puestos, ni permite que echen a Antic o Quique Flores cuando toda una afición les quiere, ni jalea a gente que pide la muerte para otros, ni le ríe las gracias a cuatro botarates que ponen el cazo para gritar aquello que señala la ilegítima propiedad. Se entiende y se comparte la queja popular de que la prensa está plagada de valientes que se rasgan las vestiduras con Nanín en el Real Madrid y que miran hacia otro lado con los Nanines de Gil, pero no es hora de periodistas, sino de aficionados. No es tiempo de lamentos, sino de soluciones. De gritar basta, de pelear, sin violencia pero con la cabeza alta, por cambiar el escenario. Menos crico y más autocrítica. Menos 'Guti maricón' y más 'por un Atleti digno'. Menos 'el club es suyo' y más investigar 'quién debe dinero a quién'.

La fotografía. El Atlético de Madrid era un grande que ganaba títulos y peleaba, de tú a tú, con Real Madrid y Barça. Era un club respetado y querido, hasta simpático, para el resto de aficiones. El Gilatlético es un equipo enano, raquítico, que a día de hoy pelea por la nada y que no puede sentarse a la mesa de Madrid y Barça, porque sólo se pone de rodillas para recoger las migajas que se les caen de la mesa. El Atlético de los Gil parece una casa de señoritas de compañía. La cama la paga el socio. Y ahora tiene que decidir: complicidad o protesta. 'The Walking dead' o  recuperar la dignidad.

Rubén Uría / Eurosport Fotografía: Sin autor - Triplebe

 
  • Mario  •  Hace 5 meses
    La pena es que nos queda muy poco para que den el gran anuncio: "El Atlético cierra sus puertas". Nuestro querido Aleti está al borde de la desaparición sangrado por estos buitres. No quieren vender para que no entre una auditoría. No quieren vender porque están haciendo negocios personales a costa del Club. No quieren vender porque de momento, "no pasa nada". 25 años denostando una marca, un sentimiento, un anhelo. estos tipos son más destructivos que el odio.
  • Wilson  •  Hace 4 meses
    Hay muchas razones por las que el fútbol es singular, una de ellas, la permisibilidad y el amparo que tienen quienes se equivocan por sistema. Este club ha terminado desperdigando por terrenos yermos de fútbol - juzgados, inmobiliarias, chambaos y circos de todo tipo- el sabor a equipo grande, a club que estaba siempre, con su más y con sus menos, pero siempre. Lo que acaba de pasar con Manzano empezó la tarde en la que Quilón metió a este hombre en el avispero. Culpa de Quilón por querer hacer un tres en uno y culpa de Manzano #$%$ haberse tomado unas vacaciones después de meter al Sevilla en Europa, culpa de los dos. Luego ha venido el juego fatidico de las desafecciones. Nadie queria a nadie como para sacar la cara por alguién. A partir de ahí la prensa ha tirado, cada una para su lado, hasta que la manta se ha roto. Lo malo es que hasta para rasgar la manta hay que tener estilo. Los clubes, como las personas, se miden por los gestos. Los modales nos retratan y sin entrar, fíjate como es este club, en asuntos futbolísticos lo de la defenestración de Manzano ha sido una carnicería innecesaria. Lo ha sido por lo que supone de desdoro para la entidad y por lo ha supuesto de escarnio para el entrenador. Viniendo de ahí, el futuro no puede ser bueno. Por sus obras los conoceréis. El legado es durísimo, una sarta de desatinos que solo un club fortísimo puede aguantar. Lo malo es que alguien le diga a Montoro que antes de seguir por otro lado que eche un vistazo al fútbol y, entonces, el rio Mazanares se traga el estadio y todo lo que hay dentro. Punto final. Bueno, ahora Simeone.No es hombre de palabras, ha dicho de él mismo. Entonces mejor, suerte y fútbol que es lo que necesita este equipo. Lo de la raza es para dos partidos, luego el balón pide circulación y tino. No sé...hoy como ayer y mañana...
  • carcamal  •  Hace 5 meses
    Hacha. Gracias por tus múltiples artículos sobre el Atleti y gracias por ayudarnos a ver la verdad de este equipo. Un abrazo

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