Andy Murray finalmente pudo sacarse un peso de encima al ganar, tras cuatro finales perdidas, su primer Grand Slam de su carrera. Y lo hizo a lo grande al derrotar en un maratoniano encuentro de cinco sets ante el vigente campeón, el serbio Novak Djokovic.
A Andy Murray, al terminar sus compromisos con la prensa en Queens, como era de esperarse, le entró apetito. Tras cinco horas de batalla, el campeón de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, según reseña el diario 'Evening Standard', se dirigió con todo su equipo al restaurant chino Hakkasan.
Ya en el establecimiento, Andy Murray y compañía gozaron con botellas de champagne, martini y muchas gambas y bacalao. La cuenta final fue de 6.448 dólares, pero uno de los beneficios de ser famoso es que disfrutas de una 'amabilidad' que no gozan todos los clientes y Andy terminó pagando 'solo' 1.289,60 dólares.
Lo llamativo de esto es que de la cuenta final de las bebidas solo había un trago de Andy Murray: un refresco de limón que costó seis dólares. La alegría de tener un 'grande' no desbordó al escocés.

