Ferrer y Feli aguantaron bien durante el primer set, donde incluso tuvieron opciones de rotura que no supieron aprovechar. En el tie-break, la pareja gala se mostró más sólida y se apuntó la manga, lo que fue un mazazo para los españoles, que no pudieron recuperarse en el segundo parcial y acabaron cediendo la medalla en un partido que duró una hora y 19 minutos.
Con esta derrota, es la primera vez desde los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 en la que el tenis español se marcha de vacío en lo que a medallas se refiere.
